Entre los materiales aprehendidos a un
grupo de presuntos terroristas detenidos en los alrededores de Toronto, la Policía canadiense mostró un teléfono móvil conectado a un circuito, en lo que parece ser un detonador, y una pistola. En los atentados del 11 de marzo del 2004 en Madrid contra el transporte público, en los que murieron casi 200 personas, los terroristas utilizaron bombas activadas por teléfonos móviles.