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Garganta de Alardos, en Madrigal de la Vera.

Rincones naturales ideales para combatir el calor en el Valle del Jerte y La Vera

  • En el norte de Cáceres se esconden auténticos tesoros fluviales dignos de visitar y disfrutar, como las piscinas naturales y las gargantas que salpican y embellecen el paisaje extremeño.

Aunque algunos la piensen árida y ocre, Extremadura es la región española con más kilómetros de costa de agua dulce, lo que la convierte en un destino veraniego único para disfrutar de entornos naturales privilegiados en los que descansar de las altas temperaturas. Ejemplo de ello son los numerosos rincones fluviales del norte de la comunidad, donde el agua cristalina y gélida de la Sierra de Gredos conforma gargantas y piscinas naturales perfectas para disfrutar del verano.

En la provincia de Cáceres se localizan 40 piscinas naturales, gargantas y playas fluviales que se reparten por Las Hurdes, el Valle del Ambroz, Plasencia, el Valle del Jerte y La Vera, entornos que invitan a navegar, bucear, conocer la flora y fauna acuática o, simplemente, descansar en sus orillas y desconectar de la rutina. Un sinfín de actividades para todos los gustos que se enmarca en la campaña 'Empápate de Extremadura', con la que la Junta busca acercar un poco más el rico turismo de agua dulce de esta comunidad. Pero para aquellos que quieren disfrutar de unas vacaciones más tranquilas, Extremadura también ofrece destinos para el relax.

Combatir el calor en el Jerte
Popular por el color blanco que adquieren sus campos cuando el cerezo está en flor y por las altas temperaturas que alcanza cuando el sol aprieta, el Valle del Jerte es un destino perfecto para pasar unos buenos –y refrescantes– días de descanso en compañía de familia o amigos. Y es que esta zona, conocida como ‘el valle del agua’ está plagada de espacios naturales muy diversos que presentan una oportunidad única para disfrutar del turismo fluvial y activo sin importar la edad que se tenga o las preferencias vacacionales.

Accesibles, cómodas y bonitas son, entre otras, la de El Nogalón y la de Las Tenerías, y abrupta, salvaje y muy divertida –gracias a los toboganes naturales formados por la erosión del agua– la de Los Pilones, las tres en el municipio de Jerte. Por lo cuidada y agradable destaca la de La Pesquerona, en Cabezuela del Valle, donde los bañistas pueden elegir entre césped y arena para colocar su discreto campamento; y por su carácter familiar y tranquilo las de Benidorm (Casas del Castañar) o El Cristo (Navaconcejo). Un conjunto de muestras fluviales que demuestran la riqueza y variedad de las piscinas y gargantas, y que tan solo dibujan las numerosas zonas de baño de las que se puede disfrutar en el Valle del Jerte.

Turismo rural y fluvial en La Vera
Una de las ventajas de La Vera es que se pueden combinar lo natural de sus paisajes con su riqueza rural, y maridarlos con las excelentes propuestas gastronómicas de la comarca. Elementos que casan a la perfección si lo que se busca es disfrutar de unas vacaciones en las que el descanso y la actividad puedan compartir un mismo tiempo, ya que sus espacios fluviales hacen que disfrutar de ambas sea, no solo posible, si no necesario.

Saliendo del pueblo de Garganta la Olla dirección Cuacos de Yuste se puede visitar, por ejemplo, Garganta Mayor, las Piletillas y el Charco de Calderón, tres rincones naturales y salvajes que invitan a practicar barranquismo para después relajarse en las orillas. También se puede hacer una ruta de piscinas, visitando la de Madrigal de la Vera, la de Losar, la de Jaraíz, la del Guijo de Santa Bárbara, o la de Garganta Jaranda, todas aptas para el baño y el disfrute de locales y visitantes que no quieren perder la oportunidad de descubrir una Comunidad única que destaca por ser una de las más ricas en espacios fluviales naturales dentro y fuera del país.

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