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Espacio hidrotermal en el Balneario de Alange.

¿Imaginas un balneario para cada día de la semana? En Extremadura es posible

  • Porque vacaciones es también sinónimo de descanso y salud, el turismo termal es una tentación en cualquier época del año. En Extremadura, los balnearios se levantan como oasis de paz en un entorno natural de ensueño. ¿Te animas?

Estimulante es la palabra que mejor define la estancia en uno de los siete balnearios localizados en tierras extremeñas. No solo la calidad de las instalaciones y del servicio convencen al visitante, sino que el contacto con la naturaleza que rodea cada uno de los establecimientos favorece esa sensación de bienestar. Así, los tratamientos, terapias y circuitos se combinan con los paseos por el entorno e, incluso, con las escapadas a las poblaciones cercanas para completar unas vacaciones perfectas.

Viaje al centro del relax en siete días
A continuación, sugerimos un itinerario imaginario desde el norte al sur de Extremadura, que consiste en visitar un balneario cada día de la semana.

1.      Lunes: Balneario de Baños de Montemayor. Una de las paradas obligatorias de la Vía de la Plata es, precisamente, este establecimiento termal situado en la localidad cacereña de Baños de Montemayor,  que conserva todavía, entre sus paredes, un pedazo de su historia. Y es que sus aguas se utilizaban ya en el siglo II, cuyas propiedades curativas siguen siendo uno de los principales reclamos del centro.

2.      Martes: El Salugral Termal Resort. El marco natural perfecto para levantar este reducto de paz, cuyas aguas mineromedicinales fueron reconocidas ya a finales del siglo XIX. Sus servicios se centran en la salud y la belleza y su localización, a pie de la milenaria ruta Vía de la Plata, ofrece un amplio abanico de visitas turísticas a los lugares más antiguos y representativos de Extremadura.

3.      Miércoles: Balneario Valle del Jerte. La mejor opción para completar la visita a uno de los enclaves naturales de mayor proyección a nivel nacional que destaca por su belleza y sus opciones de ocio. Así, el río Jerte articula un territorio idóneo para la práctica de deportes de aventura, mientras provee a sus manantiales de aguas con fines terapeúticos, como el subterráneo que sustenta los servicios termales de este balneario.

4.      Jueves: Balneario Baños de San Gregorio. En plena dehesa extremeña, en la provincia de Cáceres se levanta este espacio wellness, cuyo origen se remonta a la época romana, y que se ubica en Brozas, típico municipio de Los Llanos que alberga una impresionante monumentalidad. Su historia contrasta con la modernidad de sus prestaciones e instalaciones, haciéndose eco de las últimas técnicas termales.

5.      Viernes: Balneario Fuentes del Trampal. Dicen que la leyenda envuelve los orígenes de este balneario, pues sus aguas eran utilizadas por los vecinos de los municipios que sirven de frontera entre las dos provincias extremeñas. De nuevo, destaca la riqueza natural del paisaje, dibujado con la serranía y el bosque mediterráneo.

6.      Sábado: Balneario de Alange. Cruzamos ya la línea y pasamos a tierras pacenses para disfrutar de este centro monumental, cuyos vestigios romanos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su nombre, en cambio, procede de los árabes que, posteriormente, se beneficiaron de los poderes de sus aguas. Hoy por hoy, la tradición contrasta con la modernización del espacio wellness, que cuenta con las últimas tendencias y que ofrece un completo servicio hidroterapéutico.

7.      Domingo: Balneario El Raposo. Seguimos en la provincia de Badajoz y damos fin a un viaje que concluye en el primer balneario de Extremadura en obtener la ‘Q’ de calidad y que ha registrado un extraordinario crecimiento desde sus orígenes. Su secreto reside en la calidad de sus aguas y lodos, que se extraen de un arroyo cercano.

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