El Cártel

Pablo Escobar
y el Cártel de Medellín:
40 años de dolor y narcocultura

1976

Itagüí, Colombia

Por primera vez, Pablo Escobar es encarcelado por narcotráfico. Tenía 27 años. El que se convirtiera en uno de los mayores criminales de la historia daba en aquel mes de junio sus primeros pasos en el contrabando de droga escondiendo 39 kilos de cocaína en las llantas de un vehículo. La sonrisa desafiante de su ficha policial, con el número 128482, sería una imagen que quedaría para la posteridad como símbolo del carácter de un magnicida que arrodilló con sangre y terror al estado colombiano. La última foto del líder del cártel de Medellín fue la de su cadáver sobre un tejado, chorreando sangre. Moría abatido por la policía en diciembre de 1993 tras ser el hombre más buscado del mundo.

Pablo Escobar - Ficha Policial

“No sé si la gente es consciente de que detrás de esas historias de ficción hay miles de muertos”

Hoy, 40 años después de la foto de la cruda sonrisa, la historia del Pablo Escobar es un lastre inmensamente doloroso para los colombianos y sobre todo para los antioqueños, región donde el llamado zar de la cocaína sentó las bases de su cártel e hizo de su capital, Medellín, la ciudad más peligrosa del mundo. Pero también hoy, su macabra historia sigue siendo una fuente de inspiración inagotable para series de televisión como Narcos que "fascinan" al público, sobre todo “al que no padeció a Escobar, ni a sus bombas, ni a su violencia”, señala el escritor y periodista colombiano José Guarnizo. Una de las novelas de este reportero que inspiró la serie La viuda negra, con gran éxito en México y EE UU, trata sobre la sádica Griselda Blanco, pionera en traficar cocaína a Estados Unidos y el tétrico arquetipo que siguió Pablo Escobar para construir un narcoimperio que llegó a controlar el 80% del mercado mundial con la exportación de 15 toneladas de cocaína diaria a EE UU, según la revista Forbes.

Las cifras

"No sé si la gente es consciente de que detrás de esas historias de ficción hay miles de muertos. Son fenómenos que invitan a uno a pensar en el género humano, qué pulsión hay detrás del inconsciente", reflexiona Guarnizo. El periodista cree que la narrativa que cuenta los asuntos narcos se divide en dos: una es la que ha hecho el periodismo “a través de investigaciones que buscan encontrar algo de verdad" y otra es a través de las series, "que ponen en el escenario a unos personajes que se volvieron victimarios y tienen muchos muertos encima”. Guarnizo considera más útil hablar del narcotráfico a través del periodismo, la historia, las ciencias sociales... y "a veces incluso desde la propia literatura, que sirve para conocernos nosotros mismos como sociedad".

Medellín


El otro extremo,
no hablar de ello, "sería muy difícil para Colombia", considera el escritor, porque es un país donde "el narcotráfico ha determinado buena parte de la historia política del país en los últimos 40 años. Sigue vivo, pero de un modo distinto. Ya no hay capos como Pablo Escobar, pero está dividido en un negocio con muchas más cabezas". Pedro Nel Valencia tuvo que camuflar su trabajo como periodista en un simulado despacho de abogados cuando él y los miembros de la redacción que dirigía, la de El Tiempo en Medellín –uno de los medios más importantes del país- recibieron numerosas misivas mortuorias del cártel de Escobar por la "cobertura de la narcoguerra”.

Tasa de homicidios

Esas esquelas del terror que llegaban como sentencia de muerte a los objetivos del cártel (políticos, periodistas, autoridades...) obligaron a miles de familias a abandonar el país y dejaron huérfanos a muchos hijos de Colombia. “Nunca conocí a Escobar en vida. Pero sí lo vi muerto sobre el tejado donde cayó abatido. Y en el ataúd el día del velorio. Me impresionó ver a ese personaje que despertaba tantos odios, que puso en jaque a los ejércitos y que también despertó adoración social en el grupo más proletario de la ciudad”. A pesar de haber vivido el horror de Escobar, Valencia "ve normal" la fascinación que genera hoy en día el capo como personaje porque "muestra el lado más oscuro del ser humano". "Tal vez, en el fondo del corazón, del inconsciente, los humanos admiramos hasta a los asesinos que se rebelan contra la cultura, que muestran su malestar en la cultura de la que hablaba Freud, pues sigue el animalito vivo y brutal en lo más profundo de nosotros. Y con estas historias, o bien queremos alimentar de una manera no violenta el salvaje que llevamos dentro o queremos precisamente, viendo esas monstruosidades, 'vacunarnos' para nunca llegar a cometerlas nosotros".

Tanto Valencia como Guarnizo coinciden en el hartazgo del pueblo colombiano por este tipo de productos audiovisuales: "Nos hemos ido cansando de ver esos mafiosos, en medio de salones decorados con mal gusto, y sus mujeres bellas y tetonas. No se puede desconocer, sin embargo, que esas historias se refieren a asuntos que tocaron nuestras vidas y aún continúan influyendo pues el narcotráfico sigue presente ", asegura el exreportero medellinense, hoy profesor universitario de narrativa. Por su parte, el autor de La Viuda Negra. La Historia de Griselda Blanco opina que detrás de la narcoficción hay un mercado, que está en evolución y puede generar millones de espectadores, creando un modelo de historia que responde a unos personajes con ciertos estereotipos. "Si esto les está funcionando van a seguir, hasta que el público se canse".

Quién es quién

El 'ejército' de Escobar:
quién es quién

  • Fallecido
  • Encarcelado
  • En libertad
  • En libertad condicional
  • Pablo Emilio Escobar Gaviria

    Pablo Emilio Escobar Gaviria

    01/12/1949 > 02/12/1993

    Murió con su escolta el 2 de diciembre de 1993, abatido por la Policía en Medellín. La versión de su familia es que se suicidó de un tiro en la cabeza antes de ser alcanzado por los disparos. En el momento de su muerte trataba de evitar ser extraditado a EE UU desde que en 1992 se escapara de la cárcel ‘La catedral’, una prisión de lujo cuya construcción supervisó él mismo. Llegó a ser diputado suplente del Congreso de Colombia en 1982, de donde sería expulsado tras ser acusado de narcotráfico. La presión sangrienta que ejerció contra el Estado para no ser extraditado tanto él como sus secuaces llevó al gobierno a cambiar la constitución en 1991. La inmensa fortuna que amasó con el negocio de la cocaína lo llevó a ser uno de los hombres más ricos del planeta durante siete años consecutivos, de 1987 a 1993. En 1989 fue elegido el séptimo hombre más rico del mundo por la revista Forbes. A mediados de los 80, Escobar ingresaba unos 420 millones de dólares a la semana, lo que equivale a casi 22.000 millones por año.

  • Carlos Lehder Rivas

    Carlos Lehder Rivas

    07/09/1949

    Apodado ‘loco’, fue uno de los principales socios de Escobar. Su captura en febrero de 1987 significó la primera extradición de un miembro del cártel a EE UU. Fue condenado a 135 años. Es amante de Los Beatles, políglota y antiimperialista. En agosto de 2015 pidió al presidente de Colombia volver a su país para morir. Según The New York Times, el día que conoció su condena gritó ante el juez: “No soy un prisionero, sino un secuestrado”.

  • José Gonzalo Rodriguez Gacha, alias 'El Mexicano'

    José Gonzalo Rodriguez Gacha, alias 'El Mexicano'

    14/05/1947 > 15/12/1989

    Fue dado de baja por la policía en Tolú, Caribe colombiano. Hijo de una familia humilde campesina, 'El Mexicano' era el número dos en la organización criminal. Muchos consideran que fue el miembro más folclórico, violento y despiadado del cártel. Apodado el "ministro de guerra" de Escobar, fue uno de los mayores terratenientes de Colombia.

  • Fabio Ochoa Vásquez

    Fabio Ochoa Vásquez

    02/05/1957

    Es el menor del clan de los tres hermanos Ochoa (junto con Juan David y Jorge, fundadores del cártel). Fue el primero en someterse a los decretos de rebaja de penas el 18 de diciembre de 1990. Estados Unidos le extraditó en 2001 por incumplir acuerdos con el estado de Colombia. En la actualidad cumple una condena de 30 años por narcotráfico en EE UU.

  • Juan David Ochoa Vásquez

    Juan David Ochoa Vásquez

    13/04/1946 > 25/06/2013

    Era el mayor de los hermanos Ochoa. Se entregó a la justicia tras un acuerdo el 16 de febrero de 1991 en el municipio de Turbo (Colombia). Murió en julio de 2013, en Medellín, víctima de un infarto.

  • Jorge Luis Ochoa Vásquez

    Jorge Luis Ochoa Vásquez

    30/09/1950

    Principal miembro del clan de los Ochoa dentro del cártel. Ocupó el número 2 tras la muerte de Gaviria Rivero. Antes estuvo preso en España en noviembre de 1984, junto a Gilberto Rodríguez Orejuela, jefe del cártel de Cali. Se entregó el 15 de enero de 1991 y cumplió 5 años, 5 meses y 21 días de condena. Es el único de los líderes que no está ni preso ni muerto.

  • Gustavo de Jesús Gavira Rivero, alias 'León'

    Gustavo de Jesús Gavira Rivero, alias 'León'

    25/01/1949 > 12/08/1990

    Era primo hermano de Pablo Escobar, además de su mano derecha y fiel compañero desde que empezaran a traficar con cocaína. Gaviria se encargó de controlar todas las finanzas de la organización narcoterrorista. Tras la muerte de El Mexicano, escaló a la segunda posición de la sanguinaria organización. Murió abatido por las autoridades en 1990 en un operativo en Medellín.

  • Roberto Escobar Gavira, alias 'Peluche'

    Roberto Escobar Gavira, alias 'Peluche'

    13/01/1947

    Hermano mayor del fallecido Pablo Escobar. Fue jefe de sicarios y manejó parte del aparato logístico del cártel. Estando preso en 1993 recibió una carta bomba que le explotó al abrirla y le dejó ciego de un ojo. Está en libertad desde 2003. Hasta hace poco era una de las mayores atracciones de una macabra ruta turística por la vida de Pablo Escobar en Medellín.

  • John Jairo Arias, alias 'Pinina'

    John Jairo Arias, alias 'Pinina'

    1961 > 1990

    Jefe de seguridad del cártel y uno de los hombres de confianza de Escobar. Fue abatido por la Policía en 1990. Se inició como sicario a los 15 años y coordinó el asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla en 1984, un crimen que marcó un antes y un después en la organización. También estuvo implicado en el atentado contra el DAS en el que murieron casi 70 de personas.

  • Dandenis Muñoz Mosquera, alias 'La Quica'

    Dandenis Muñoz Mosquera, alias 'La Quica'

    1965

    Uno de los asesinos a sueldo de Escobar. En 1991 lo detuvieron en Nueva York (Estados Unidos) por su implicación en el atentado de Avianca, donde murieron 107 personas, entre ellas dos estadounidenses. Su condena es de cinco cadenas perpetuas. “Yo les pido perdón a las personas y familias. Hoy me arrepiento de todo eso”, aseguró al periódico El Tiempo. A pesar de su condena en EE UU, se cree que no estuvo vinculado con el atentado, de acuerdo a numerosas testificaciones.

John Jairo Velásquez, alias 'Popeye'

15/04/1962
John Jairo Velásquez, alias 'Popeye'

"Maté a 250 personas,
hoy me llaman 'youtuber'

El último sicario de Escobar: John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’

La sed de historias que promueve la narcocultura, impulsada por superproducciones de éxito como Narcos, está elevando a criminales del propio cártel de Medellín a un siniestro estrellato. Es el caso de John Jairo Velásquez, alias Popeye, el último jefe de sicarios vivo del cártel y mano derecha de Escobar. Su libertad provisional llegó después de 23 años y 3 meses tras los barrotes de plomo de cárceles de alta seguridad. Ahora, mientras en Colombia sigue impregnada la sangre que derramaron sus 250 asesinatos -más los 3.000 que coordinó-, el último sicario de Escobar está inmerso en lo que él define como “resocialización” y “colaborando con la justicia”.

Lee la entrevista completa

¿Por cuántas muertes ha sido condenado?
En mi proceso, de mi propia mano, he matado a 250 personas y soy cómplice de la muerte de otras 50.000 que se le atribuyen al cártel de Medellín.

¿Había algún tipo de "ética" que siguiera usted y el cártel de Medellín para perpetrar esos innumerables asesinatos?
Yo era un asesino profesional, un asesino a sueldo y tenía que tener mentalidad de guerra. Estaba en lo que estaba. Defendía las ideas de Pablo Emilio Escobar Gaviria, que era la no extradición de colombianos a los Estados Unidos de América. Escobar no era mi patrón, era mi amigo. Yo trabajaba profundamente con toda la convicción del cártel, con una disciplina y lealtad al cartel de Medellín.

¿Cómo describe a su llamado patrón?
Era un bandido total, un hombre sereno ante el peligro y no se caía ante el miedo. No lloraba. Es el único hombre en mi vida que, en los momentos que hemos estado rodeados por 10.000 y 15.000 mil hombres de la fuerza pública, la DEA y la CIA, no le he visto miedo en sus ojos. El único hombre que conozco que todos sus sueños se le realizaron. Fue un gran guerrero, no le gritaba a uno, no empujaba, no alzaba la voz. Nos amaba profundamente, nos respetaba y nos respetábamos mucho. Era un gran guerrero, pero los que salíamos a las calles a matar éramos nosotros.

¿Le admira hoy en día?
Sí, pero estoy 'resocializado'. Yo pedí perdón a la sociedad colombiana y al mundo por las muertes del cartel de Medellín. Y soy muy sincero, admiro profundamente a Pablo Emilio Escobar Gaviria, lo llevo en el alma. Él era un asesino, un terrorista, un narcotraficante, un secuestrador, un extorsionista, un ladrón, pero era mi gran amigo.

¿Cómo es el retrato de Pablo Escobar en la serie Narco, de Netlfix?
Lo caricaturizan mucho pero porque él era un mafioso de verdad, era un gran bandido, un hombre que venció a un estado, un gobierno al que se le unieron las fuerzas siniestras, igual de siniestras que éramos nosotros, y nos acabaron, porque para matar a Pablo Emilio Escobar Gaviria se tuvieron que unir la CIA, la DEA, el Ejército y la Policía colombiana, los cárteles de la droga, los paramilitares…

¿Cómo es ahora su día a día, después de cumplir la mayor parte de su condena?
Hoy en día he recapacitado, con 53 años de edad. Estoy dando conferencias en los colegios para que los niños no entren en el delito y toco el tema de llevar una vida limpia, de buscar la felicidad en las cosas pequeñas de la vida. En este momento le estoy hablando desde mi apartamento, que es totalmente normalito. Soy una persona que disfruto de la lluvia, de un día soleado, las estrellas, porque desde mi cárcel no se veían las estrellas.

Su canal de Youtube se llama Popeye arrepentido… ¿es realmente un asesino arrepentido?
Se llama así porque estoy arrepentido, pero nunca dejo mi condición, soy honesto. Los colombianos y los españoles estamos enseñados a ver los malditos políticos diciendo cosas que no son. Yo soy coherente con lo que digo y con lo que hago. Yo amo a Pablo Escobar. Contra eso no puedo pelear y lo digo muy claro. Soy admirador del Chapo Guzmán, le he criticado su proceder cuando se fugó y he dicho que no se vaya a fugar de la cárcel porque le está esperando la Marina mexicana, la CIA y la DEA.

Dice lo que valora de la vida después de salir de la cárcel, ¿pero usted teme a algo?
Yo soy una persona que le temo a muy poquitas cosas, no le temo a la muerte. Voy muy seguido al cementerio. Allí se da cuenta que hay gente más poderosa que uno, más inteligente. Como decía el patrón mío "cambio en mi vida, fuego en mi vida, al fin y al cabo la tengo totalmente perdida". Estamos totalmente muertos, hablando tú y yo. Un día nos vamos ir los dos, posiblemente yo primero. Le temo a una enfermedad bien grave, como un SIDA. Me gusta morir a bala.

¿Y puede vivir tranquilo con los cientos de asesinatos a sus espaldas?
Sí. Soy una persona que duerme nueve horas, no tomo pastillas para dormir, no tomo café, solo un cafelito con leche en la mañana, no fumo cigarrillos. No tomo drogas, solo el hecho de levantarme y saber que estoy libre y que tengo con salud, soy feliz. Cuando estaba en la cárcel, me levantaba feliz porque estaba luchando. Ahorita la lucha cuál es: Estoy muy feliz con mi canal en YouTube, ya no soy un asesino, pero nunca seré un exasesino, cuando una persona mata a 250 será siempre un asesino. Yo soy un exbandido, soy un asesino que hoy en día ya me llaman Youtuber.

¿Qué opina de ese fenómeno fan que se ha creado en torno usted que, por mucho que se defina como exbandido, ha perpetrado miles de crímenes?
Eso se llama cultura de la violencia. A mí no me admiran por asesino, ni por ladrón, ni por terrorista, ni por traficante, ni secuestrador. Me admiran por haber salido vivo de la prisión, porque Pablo Escobar tenía más de 3.000 asesinos y solo quedamos cuatro en el mundo. Me admiran por salir adelante, por salir coherente, me admiran por pedir perdón. Me he reunido con las víctimas. Estoy trabajando en el programa ‘Delinquir no vale la pena’.

"Los cárteles de Cali y Medellín pagaron a la audiencia española y al Gobierno de Felipe González 30 millones de dólares"

¿Había alguna conexión entre España y el cártel de Medellín?
Jorge Luis Ochoa Vásquez, miembro del cártel de Medellín, fue capturado en España en agosto de 1984. Allí apareció un rifirrafe entre Colombia y EE UU. Este último país pedía a España que le enviara a Ochoa Vázquez, que fue detenido con el hombre fuerte del cártel de Cali, Gilberto Rodríguez Orejuela. Nosotros en la guerra éramos amigos. Por eso se unieron los dos cárteles y pagaron a la audiencia española y al Gobierno de Felipe González 30 millones de dólares o más para que dirimieran la extradición y fueran deportados a Colombia y no a EE UU. Este dinero llegó en un avión protegido a España y allí se entregó en efectivo.
Un día siendo Pablo Escobar representante de la Cámara fue a la posesión de Felipe González. Pablo Escobar, el Patrón, nos comentaba a todos nosotros que cuando llegó a España fue como un agasajo, como una representación del Parlamento de Colombia, que muchos políticos españoles se arrimaban y le decían “Hola Pablo, ¿traes cocaína? Quiero cocaína”.

Para muchos espectadores es difícil de asimilar la impunidad del cártel de durante esa época, mientras había miles asesinatos, muchos perpetrados por usted…
No pueden comparar con España porque es un país diferente a Colombia. Los españoles fueron los que nos colonizaron, porque España abrió las cárceles y montó en los barcos a unos asesinos. Estos tipos vinieron acá, a la gran Colombia. Nos conquistaron, violaron a indias y otras muchas se cruzaron con ellos. Nuestra sangre viene de bucaneros, de presos de España y de indias y prostitutas que se acostaron con estos españoles. Nuestra sangre es muy fuerte. Pero realmente Colombia es un país que lleva en guerra desde los años 50. Para que Pablo Emilio Escobar Gaviria haya podido derrumbar al Estado hubo que contar con la complicidad de agentes del estado.

Pero me está hablando de unos hechos de 500 años antes de la existencia del cártel de Medellín...
Venga, le voy a contar. Resulta que Jorge Luis Ochoa Vázquez cuando está preso en la cárcel de España en Carabanchel conoció a Miguelito, un español, español, del País Vasco, terrorista de la ETA, que tenía la técnica de los carros bomba por control remoto que en Colombia no existía. Es como cuando los españoles vinieron y nosotros no conocíamos los caballos. Los indios pensaban que el caballo y el español eran un mismo ser, se asustaban y salían corriendo. Lo mismo nos pasó a nosotros con los carros bomba.
Cuando Jorge Luis Ochoa Vázquez, por corrupción de la Audiencia Española y el Gobierno de Felipe González, es deportado a Colombia, también sale en libertad Miguelito. Ochoa Vázquez trae a Colombia a Miguelito, nos enseñó los carro bomba y de ahí diversionamos la guerra para ganarla. Gracias a que estuvieron presos Miguelito y Ochoa Vázquez en Colombia detonaron 250 bombas y murieron casi 50.000 por estos hechos.

De todos los sangrientos años que reinó el cártel de Medellín, ¿tuvo que ver la banda terrorista ETA?
Muchísimo, muchísimo. Después nosotros matamos a Miguelito, el terrorista de la ETA, lo llevamos al Magdalena Medio, le cortamos la cabeza, le abrimos el estómago y lo tiramos al río Magdalena. Porque Miguelito también le enseñó la técnica de los carro bomba al cártel de Cali (organización rival).

Ha escrito dos libros mientras estaba en cárceles de alta segurida. Ahora que está en libertad condicional, ¿tiene más proyectos en mente?
Descubrí un gran tesoro, las redes sociales. Voy a luchar al máximo por sostenerme en YouTube, ya soy un youtuber, soy un escritor, próximamente voy a estar en la pantalla chica, estaré en la pantalla grande. Luego voy a sacar una ‘cuentica’ en un banco, para poder recibir los dineros de mi libro y mis proyectos y no me abren la cuenta por mi pasado.

"No quiero renunciar a mis redes sociales. Estoy recibiendo amor de 55 países"

¿Se siente acosado?
Este teléfono del que estamos hablando está intervenido. El presidente de la República de Colombia -Juan Manuel Santos- está saliendo a decir a la televisión que van a educar, ayudar a los combatientes de la FARC -por el posible tratado de paz-.¡Mentira! Los va a dejar solos, que no puede ocuparse de mí que soy un exbandido. Pero todo este acoso me apasiona. Y es muy fácil que yo vuelva a la montaña pero no quiero renunciar a mis redes sociales porque estoy recibiendo el amor de 55 países.

¿Y tiene pensado retirarse después de todo lo que dice que está viviendo en libertad?
Yo no estoy delinquiendo, no hay ningún problema. Me han nombrado en YouTube el general de la mafia, inclusive tengo un tatuaje en el brazo izquierdo que reza así.

¿Gana dinero con su canal en Youtube para vivir?
Youtube paga con los suscriptores. Con 100.000 suscripciones ya uno tiene dinero para defenderse, y todo el dinero que estoy moviendo es legal. El trabajo es muy duro y yo soy muy disciplinado. Si puedo llegar honradamente y traer el pan a mi mesa sin sangre... yo sé que el público me va a apoyar. Hay gente que dice Popeye se baña en un mar de plata, ¿cuál plata? Yo ya aprendí a vivir con poquito, abandoné la ambición.

Habla de su “resocialización”. ¿Es su pasado un enemigo para su conciencia?
Soy un hombre que tenía mentalidad de guerra y aquí hay un dicho en Colombia que dice que "en época de guerra no se escucha misa". Ahí era una cosa. Yo acabo de hacer 23 años 3 meses en las peores prisiones de la República de Colombia. Yo conozco el infierno de antes. Soy una persona que he colaborado con la justicia para esclarecer los magnicidios de este país. He delatado a poderosos políticos, policías, generales, narcotraficantes... Estoy parado en esta tierra de la ciudad de Medellín, encima o debajo de ella. Estoy totalmente cuerdo, lúcido y luchando. Estoy trabajando para que no se repita la historia del cártel de Medellín. Para que un bandido no vuelve a enfrentar a un estado. Porque una sociedad que no conoce su historia está condenada a repetirla.

¿Un asesino arrepentido?

¿Un asesino arrepentido?

BLOG: Análisis de Alicia Martos
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La jerga del cártel

La jerga del cártel

Los tentáculos del narcotráfico en la Colombia de Pablo Escobar traspasaron las esferas de la sangre, el terror o la cocaína. Las palabras o expresiones que utilizaban los cárteles de la droga han quedado infiltradas en la sociedad como parte de un vocablo popular. El libro El parlache (Universidad de Antioquía, 2001) recoge más de 1.500 palabras que componen este narcolenguaje que nació en las clases populares con los sicarios.

  • Dar plomo: Dar un balazo. La expresión ‘plata o plomo’ era usada por las mafias del narcotráfico para sobornar: aceptar dinero o muerte.

  • Coronar: Lograr el objetivo.

  • Chupar cana: Estar encarcelado.

  • Camellar: Trabajar.

  • Chicharrón: Problema que urge solucionar.

  • Aguacate: Se utiliza para llamar figuradamente a la Policía (en alusión al color del uniforme).

  • Dar piso: Asesinar.

  • Encaletar: Guardar o esconder. Para los narcotraficantes, la caleta es el lugar en donde ellos esconden la droga o grandes cantidades de dinero en efectivo.

  • Fierros: Armas.

  • Papaya: La expresión ‘dar papaya’ se utiliza como sinónimo de dar una oportunidad.

  • Tomba: La policía como institución.

  • Tombo: Un agente de policía.

  • Sapo: Chivato.

La narcocultura en la ficción

La narcocultura en la ficciónLa fuente inagotable que es a día de hoy la figura de Pablo Escobar y el cártel de Medellín sigue dando sus frutos en la ficción ante la imparable demanda del público. Estas son las principales producciones para cine y televisión que continúan reviviendo la historia del narco más peligroso de Colombia.

  • 'Blow' (2001)

    Superproducción que trató al poder y la influencia que tenía Pablo Escobar dentro del mundo del narcotráfico. El líder del cártel de Medellín fue interpretado por el actor estadounidense Cliff Curtis. Otros protagonistas de la cinta fueron Johnny Depp, Penélope Cruz o Ray Liotta.

  • 'El patrón del mal' (2012)

    Fue estrenada en Colombia en 2012 con gran éxito de audiencia. Netflix la incluyó en su catálogo tras el éxito de Narcos. Producida por Caracol Televisión ha sido una de las pocas series sobre el capo aplaudidas en Colombia. Escobar está interpretado por Andrés Parra.

  • 'Narcos' (2015)

    Una de las grandes apuestas de Netflix. A Escobar da vida el actor brasileño Wagner Moura. En un primer momento, Narcos iba a ser una película, pero durante el desarrollo del guión apostaron por el formato serie. La segunda temporada se estrena en septiembre de 2016.

  • 'Escobar: Paraíso perdido' (2014)

    Ha sido una de las últimas producciones para el cine sobre la vida de Escobar. En este thriller romántico el capo está intepretado por el actor Benicio del Toro. Fue dirigida por Andrea Di Stefano.

  • 'Mena' (en proyecto)

    Es el titulo provisional de la cinta que está preparando el actor Tom Cruise sobre la vida del piloto estadounidense Barry Seal, quien trabajó para Pablo Escobar. Su estreno está previsto para 2017. Estará dirigida por Doug Liman (Sr & Sra Smith).

  • 'Escobar' (en proyecto)

    Javier Bardem y Penélope Cruz protagonizarán este biopic de Pablo Escobar dirigido por Fernando León de Aranoa. La cinta se basará en el best seller de Virginia Vallejo (2008), Amando a Pablo, odiando a Escobar.

Víctimas en el olvido

Víctimas en el olvido,
atentados en la impunidad

Mientras la ficción se encarga de recordar la macabra historia de Pablo Escobar a través de series y películas, la realidad relega al olvido a las familias de las más de 20.000 víctimas (cifras más pesimistas, no hay una oficial) que dejó su narcoguerra. "La mayoría de los casos se encuentran en absoluta impunidad, el 99% de los procesos penales están archivados y la atención a las víctimas por parte del Gobierno ha sido insuficiente, casi nula. No solamente a las víctimas del cártel de Medellín, sino a todas las que generó el enfrentamiento con el Estado y otros grupos armados", explica Juan Esteban Montoya, de Derechos con Dignidad, un despacho que trabaja en el campo de los derechos humanos en Colombia, y defiende entre otras, a las víctimas de la guerra que libró Pablo Escobar.

“Lo único que ha hecho el estado colombiano es elegir los casos emblemáticos y aun así no se ha llegado a judicializar a los responsables", critica Montoya. Estos casos simbólicos a los que se refiere el letrado son delitos calificados de lesa humanidad como el del candidato presidencial Luis Carlos Galán o el del atentado del avión de Avianca, ordenado por Escobar con el objetivo fallido de matar al que se convertiría después en presidente de Colombia, César Gaviria. Este ataque fue el primero de muchos contra la población civil y el más sanguinario, 107 muertos. Sucedió el 17 de noviembre de 1989. Hoy, de más de una decena de señalados como responsables -algunos vivos y en libertad-, solo hay una persona entre rejas y su implicación está en entredicho: Dandenys Muñoz Mosquera, alias La Quica.

"Tenía 10 años. Recuerdo ese día como muy doloroso. Primero recibí la noticia de que mi papá había tenido un accidente, después empecé a ver en todos los noticieros lo del avión. Ahí entendí que mi papá era uno de los muertos que estaban dentro de una de esas bolsas negras que mostraban en televisión", cuenta Gonzalo Enrique Rojas, quien preside Colombia con Memoria, la única organización que agrupa a las víctimas del cruel narcotraficante.

Rojas ideó la fundación en 2009, 20 años después del atentado, ante la inoperancia de la justicia y el olvido. "El daño es irremediable porque nada va a recuperar la vida de un familiar, pero si hay algo que pueda sanar el dolor es que haya justicia". "Hay generaciones que no vivieron esa época y se quedan con las versiones de las películas o series", asegura Rojas. A él, que fue uno de los tantos huérfanos que dejó Escobar, le genera "mucho dolor" estas producciones audiovisuales: "Hay un mayor esfuerzo en explotar un tema comercial que en reconstruir una historia del país". Y tiene claro algo, "la sociedad se termina apropiando de unas concepciones que omiten el dolor de muchas familias que sufrimos de cerca el accionar de Pablo Escobar".

(Clica sobre las imágenes para ver la información)
  • Rodrigo Lara Bonilla

    30/04/1984

    Ministro de justicia. Fue asesinado a balazos en Bogotá por varios sicarios del cártel de Escobar. Su crimen marcaría un antes y un después en la macabra historia de la organización narcoterrorista. Fue la primera víctima de una larga lista de magnicidios.

  • Guillermo Cano

    17/12/1986

    El periodista fue asesinado por dos sicarios del cártel en la capital, Bogotá, cuando era director del diario El Espectador, uno de los periódicos más importantes e influyentes de la época a nivel nacional.

  • Luis Carlos Galán

    18/08/1989

    El candidato presidencial por el Partido Liberal Colombiano y probable futuro presidente del país, según las encuestas de la época, murió de varios disparos durante la celebración de un mitín en Soacha (Cundinamarca).

  • Avianca

    27/11/1989

    Mueren 107 personas en el vuelo 203 de la aerolínea Avianca. Cayó en el término municipal de Soacha. El cártel pretendía matar al candidato presidencial César Gaviria, quien finalmente no viajó en el aparato por amenazas de última hora.

  • Edificio DAS

    06/12/1989

    500 kilogramos de dinamita detonan frente a las instalaciones del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Bogotá. El objetivo era asesinar al director, quien resultó ileso. Murieron 63 personas entre funcionarios y civiles

“Estamos dispuestos a la reconciliación,
pero con impunidad es difícil”

La fundación Colombia con Memoria logró en 2013 algo inédito: que el estado reconozca como víctimas a los familiares de los fallecidos en el atentado del avión de Avianca hace 24 años. No así a los allegados de otros cientos de miles de cadáveres que dejó Escobar -20.000 según la propia fundación-. La justicia confirmó que el ataque al avión había tenido vínculos con el paramilitarismo, uno de los actores principales del conflicto armado que ha sufrido Colombia durante cinco décadas. Esta guerra, que ha sido financiada en gran parte por el narcotráfico que instauró Pablo Escobar hace 40 años, ha llegado a su fin con un tratado de paz firmado en agosto de 2016 tras un saldo de 260.000 muertos y más de 6,6 millones de desplazados.

"Pablo Escobar no ha sido un actor reconocido en el conflicto armado y financió a los paramilitares. Decir que las víctimas de Pablo Escobar hemos estado relegadas a un segundo plano es hasta generoso. Todas las víctimas deben ser reconocidas en el marco de la ley”. La norma a la que se refiere Rojas y por la que los familiares de los asesinados en el vuelo de Avianca están siendo reconocidos por el Estado es la ley colombiana de reparación de víctimas.

Para el letrado Juan Esteban Montoya esto es solo “un pañito de agua tibia” para una minoría dentro del gran número de víctimas del cártel. “Los personajes del común, el monto de población civil, los numerosos policías que mataron... todos siguen sin ninguna reparación. Y hay que tener en cuenta que muchos crímenes del cártel de Medellín tenían vínculos con la fuerza pública". La ley de reparación de víctimas, según el experto en derechos humanos, tiene dos limitaciones. La primera: ha excluido categóricamente a las víctimas de Escobar, “solo ha concentrado a las del conflicto armado". La segunda: "solo reconoce a las víctimas después de 1985".

"La única forma de salir del conflicto es la negociación, pero a mayor escala y con la inclusión de todos los actores”, asevera Montoya, “incluidos los que han financiado a los grupos armados. El tratado de paz, tal y como está planteado en este momento, está condenado a fracasar". Este escenario de impunidad al que se ha elevado el cártel Medellín solo ha generado más violencia, según el experto en derechos humanos. "Ha dado lugar a muchos grupos que, al ver la inoperancia de la justicia, han establecido estructuras paramilitares para abarcar lo que la justicia no ha logrado". Rojas, como hijo de víctima, considera posible la paz, pero siempre que haya justicia: "Los colombianos estamos cansados y dispuestos a la reconciliación. Pero con impunidad es muy difícil".

Fuente: El Tiempo, El Espectador, Semana, El Colombiano‎, Wikipedia, Instituto Nacional de Medicina legal y Alcaldía de Medellín // Libros: The Accountant's Story: Inside the Violent World of the Medellín Cartel (Roberto Escobar); La parábola de Pablo, (Alonso Salazar, 2001); Los jinetes de la cocaína (Fabio Castillo, 1987). Rodríguez Gacha 'El Mexicano' (Fernando Cortés, 1993). // Fotos: Gtres, EFE, Flickr y archivo 20minutos

Textos: Yolanda Marín // Coordinación: Álex Herrera // Diseño: Carlos Gámez // Html: Javier Asuar. // Edición de video: Guillermo F. Savater