Formula 1
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Circuito de Spa-Francorchamps
Total de Vueltas:44
Pista:7.004km (4.352mi)
Carrera:308.18km (191.49mi)
Vuelta rápida:K.Raikkonen 1:45.108
 
El Gran Premio de Bélgica se ha celebrado a lo largo de su historia en tres circuitos: Nivelles-Baulers, Zolder y Spa-Francochamps. Aunque desde 1925 se realizan carreras de automovilismo en Bélgica, no fue hasta 1950 cuando este país europeo acogió por primera vez una prueba del Campeonato Mundial de Fórmula 1. De los tres circuitos anteriores, el de mayor fama y donde se han disputado la mayoría de carreras es Spa-Francochamps. De hecho, fue precisamente en esta pista donde se inició el Gran Premio de Bélgica, cuyo primer ganador fue el italiano Antonio Ascari.

En los años 70, Spa fue sustituido por el Autódromo de Nivelles-Baulers, donde se corrió en dos ocasiones (1972 y 1974), ambas ganadas por el piloto brasileño Emerson Fittipaldi. Sin embargo, el trazado plano y las excesivas medidas de seguridad provocaron que la afición y los profesionales de la Fórmula 1 pronto se opusieran al circuito. Posteriormente, entre 1973 y 1984, se disputaron diez carreras de la máxima categoría del automovilismo en el Circuito de Zolder, solamente interrumpidas por un año –fue en 1983, cuando se volvió a correr en Spa debido al fallecimiento del canadiense Gilles Villeneuve tras chocar durante las clasificaciones del año anterior–.

En cuanto al Circuito de Spa-Francochamps, es el más representativo de los tres en los que se ha disputado el Gran Premio de Bélgica. En primer lugar, porque se han disputado 54 carreras, más que en ninguna otra pista belga. En segundo lugar, porque fue en Spa donde se inició el automovilismo y la Fórmula 1 en Bélgica. Y en tercer lugar, porque según los expertos en carreras de coches, este circuito es de los más exigentes y atractivos que existen en todo el mundo. De hecho, los pilotos más reputados de la historia del automovilismo han conseguido la victoria aquí: Desde Juan Manuel Fangio hasta Michael Schumacher, pasando por Ayrton Senna o Niki Lauda.

Construido en 1921 y reformado en 2006, Spa-Francochamps se caracteriza por tener un clima impredecible. Mientras en una parte de la pista el asfalto está seco, en otra puede llover de forma intensa. De esta manera, el circuito belga pone a prueba las estrategias de equipo en cuanto a la elección de neumáticos y la capacidad de decisión de los pilotos y escuderías para decidir cuándo entrar en boxes para cambiar las ruedas. Spa es un circuito que exige mirar tanto al asfalto como al cielo. Las condiciones meteorológicas están en constante cambio, por lo que suele dar lugar a carreras de gran emoción, con accidentes múltiples o adelantamientos imposibles.

El Circuito de Spa, que conecta tres pueblos belgas (Spa Francochamps, Malmedy y Stavelot) tiene en la curva Eau Rouge la parte más interesante de la carrera y, quizá, de gran parte del Campeonato Mundial. La curva Eau Rouge está trazada en una subida y se toma justamente después de una recorrer una larga recta en bajada. Este cambio de nivel permite al automovilista sentir, además de las aceleraciones laterales y frontales típicas de la conducción de alta velocidad, unas aceleraciones verticales que se asemejan a las que se experimentan en el pilotaje de un avión. Mientras que al inicio de la curva, se multiplica la fuerza de la gravedad que el asfalto ejerce sobre el coche, al final de la misma la presión hacia el suelo disminuye sensiblemente, asemejándose al despegue de un cohete. A esta curva característica se le suman otras bastante conocidas como Les Combes, Stavelot o La Source, uno de los giros más cerrados del campeonato y que hacen de Spa-Francochamps uno de los circuitos más divertidos del mundo tanto para los pilotos como para los espectadores.
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