En mi caso, como en el de otros cuantos de miles de españoles, soy un pirado de las aves, pajarero en su acepción más amplia, al que cuando viaja le gusta visitar los basureros de las ciudades si con ello logra observar, aunque sea por unos pocos segundos, una especie nueva. Un bimbo que decimos en nuestra jerga. En esto de las pasiones hay gustos para todos, y son muchos los que son capaces de pedir un día libre y chuparse 2.000 kilómetros de carretera con tal de ver, pongamos por caso, un correlimos culiblanco a 200 metros de distancia.
Con temporales y cambios climáticos, éste ha sido un invierno muy bueno para las gaviotas, especialmente en el País Vasco. «Desde Santurce a Bilbao», que diría la canción, grupos de hasta 40 ornitólogos disfrutan estos días de un espectáculo poco frecuente, la observación de al menos cinco especies distintas de gaviotas americanas, la mayoría muy confiadas. Tal ha sido la expectación creada, que hasta los jubilados se han acabado convirtiendo en especialistas, y en cuanto ven a un despistado con prismáticos le indican sin dudarlo: «La gaviota esa americana está allí, junto a ese barco». Incluso una de ellas, de la especie Franklin, es ahora conocida por todos como Mentxu, el nombre de la mascota de las fiestas patronales de Santurce. «Esta gaviota es lista, la condenada», confiesa el marinero y ornitólogo Gorka Ocio.
El pájaro ha venido de América para comer en el asadero de pescado de Mandanga, uno de los mejores restaurantes de la margen izquierda, y allí está todos los días, reclamando desde un murete su ración diaria de sardinas. Creo que le gustan más que las hamburguesas. Yo que Mentxu, me quedaba.


mi felicitación a las buenas personas que alimentan a las palomas y gaviotas, yo también lo hago.
mi repulsa a las cacas de perro que llenan las aceras y a los que nos asfixian con sus humos.
Què bueno que haya tantas personas que como tù, estèn dispuestas a hacer kms. y kms. para observar unos pajaros, y es que, como decìa tu abuela, hay gente para todo, hasta para hacer esos mismos kms. e ir a ver animales a travès de una mira telescòpica y apretar un gatillo , terminando asì con la vida de èse animal "que vio" , terminando de esta manera en la pared del salòn o en el cubo de basura. Verdaderamente, ¡hay gente para todo!
La verdad es que cada vez somos más los que, en nuestros ratos libres, pasamos horas y horas con nuestros prismáticos o telescopio disfrutando de la visión no sólo de aves raras, sino también de esos pajarillos comunes y cercanos que grata compañía nos hacen en nuestra vida cotidiana. Que esa afición siga in crescendo en la sociedad, las aves y nosotros mismos saldremos ganando.
Cuanto más conozco a los seres humanos, más me gustan los pájaros
La verdad es que como dice Cosme Damian esto de la "pajaricologia" va en aumento, cosa que me alegra mucho. Un colega me dice que esto es debido a la "gripe aviar" ;-)
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