El PSPV no quiere ser el partido del no, así que ha decidido deshojar margaritas en temas como los grandes eventos y pegar la cabotà en asuntos tan turbios como el pelotazo del Mestalla. Fíjense en el ya popular —por famoso— Joan Calabuig, candidato a la Alcaldía que anda destruyendo los pilares que sustentaban la supuesta alternativa política a Rita Barberá.
Sin perder el rictus de cartel electoral se presenta un día en un acto en defensa de la legalidad en El Cabanyal y al día siguiente sugiere mutilar el barrio “de forma consensuada” y “con bisturí”. Parece que digan “Les seguiremos dando por donde quieran los especuladores, pero nosotros suave y con condón” ¿Es esa su progresista propuesta de cambio?
No veo yo que esta estrategia seduzca a quienes desde la izquierda apuestan por un modelo político sin corrupciones, abusos ni prebendas. A ellos son a los que ahora incomprensiblemente dice no este PSPV. Ellos sabrán, pero el viraje a la derecha de su dirección, con el dinamitero Calabuig como profeta, más parece una caída libre hacia la nada política.


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