Domingo, 21/03/10. Actualizado hace 18 minutos
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La crónica judicialGonzalo Martínez-Fresneda
La desafortunada comparación vino a cuento de su enésima crítica al Estatuto y a la organización judicial que éste prevé para Cataluña, de la que no le gusta nada: ni las competencias del Tribunal Superior de Justicia ni la creación del Consejo de Justicia de Cataluña ni la exigencia del conocimiento del catalán al personal judicial. Está claro que tanto sus declaraciones públicas como los informes contrarios a las iniciativas legislativas del Gobierno que promueve en el Consejo están en la línea de la oposición desarrollada por el PP, que es el partido al que le debe el cargo. Pero no es seguro que ni su estilo ni su manera de hacer las cosas representen el sentir del colectivo judicial, a pesar de la ideología mayoritariamente conservadora del mismo.
Ya cuando Hernando fue elegido presidente, muchos se preguntaron si, aparte de sus conocimientos como jurista –en los que ninguno de sus compañeros del Tribunal Supremo le iba a la zaga–, poseía alguna otra cualidad especial para el cargo. Cuatro años después la pregunta sigue en el aire, aunque se han eliminado algunas respuestas. Desde luego, la capacidad de consenso no era su virtud; el sentido de la oportunidad, tampoco.
Aceptado el principio de corrucción y cohecho en el comportamiento de todos y cada uno de los jueces que hayan sido nombrados por grupos de presión o partidos políticos , ¿ que hacer para recuperar un sistema democrático ?
Mientras no se vayan a casa todos y cada uno de los jueces que ejercen contra la verdadera justicia, con su execrable e indecente compostura,
la pretendida democracia sera cuando menos una falsa y vana ilusión, en la que el montaje seguira siendo el imperativo categorico de los instalados.
12.01.2006 - 10.55 h - Dice ser unavictima - #1
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Una de las caracteristicas de la conciencia social actual y quiza la más definitoria, sea la de parecer contradictoria, debido a los entornos sociopolíticos a los que permanentemente está sometida.
Admitida la circunstancia, la pregunta es tentadora: ¿ puede alguien ejercer de juez a sabiendas de que las sentencias estarán siempre mediatizadas por influencias non santas , que las convertiran en nefandos documentos de cohecho e indecencia etica personal ?
Siempre me ha preocupado el tema y nunca he logrado encontrar el verdadero motivo que anima a ciertos sujetos a querer ejercer una profesión tan, cuando menos... cuestionable y peligrosa por los irreparables daños que semejante atrevimiento ha ocasionado , ocasiona y seguirá ocasionando.
Y ante el desideratum justificativo de que alguien lo tiene que hacer, no olvido nunca el consejo de una buena y sabia mujer: " Si, pero ese alguien, no seas tu".
12.01.2006 - 11.56 h - Dice ser alucinante - #2
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