Nadie pudo concebir escultura más hermosa que la carcasa ocre y negra del Windsor quemado.
Todos los días concita en sus inmediaciones a una multitud admirada ante esa obra de arte del realismo urbano.
Monumento al espíritu de nuestro tiempo, evocación del sentimiento de inseguridad
cimiento de todo lo humano, debería respe-
tarse en su estado actual como la estela de nuestro Titanic particular.
Destruido y erguido a la vez, soberbio en su desdicha, informe en la cúspide y firme en la base, ni Frank Gehry en sus diseños más sublimes habría imaginado un perfil más original recortándose contra el cielo de Madrid.
¿Quién podría expresar mejor el terror de nuestros días, que nació del colapso de dos rascacielos? Sus ventanas en fuego proyectaron las sombras chinescas de los fantasmas que a todos nos obsesionan: sabotaje, imprudencia, terrorismo, maquinación inmobiliaria, accidente...
La conservación de sus bellos restos como intocables sería la más orgullosa respuesta, la más adecuada para cualquiera que fuera el culpable.
Inyecciones de hormigón y cables de acero fijarían sus partes más inestables, convirtiéndolas en evocación permanente de la lucha contra nuestra propia inestabilidad. Las plantas inferiores intactas se dedicarían a actividades culturales.
Todo ello, más el pago del precio de la expropiación, costaría menos en tiempo y en dinero que lo que va a costar desmontarlo pieza a pieza.
Salvemos el Windsor de un derribo que sólo serviría para la brutal plusvalía del solar (recordad los casos del monte Abantos, del Palacio de los Deportes…).
Sería un acto de resistencia y una grandiosa obra de arte para la ciudad del caos.



No se puede concebir un edificio arrasado por un incendio como un monumento. Debe desmontarse y construirse un Windsor 2, a ser posible idéntico al primero, como si nada hubiera pasado. Del miso modo que a nadie se le ocurre que los vecinos del Carmel no pudieran vovler nunca a sus casas porque alguien ha propuesto que su barrio se quede así, como munumento al mal hacer.
Hacia tiempo que no veía una propuesta tan absurda y tan mal argumentada en el artículo de Gonzalo Martínez-Fresneda. Habría que ver quienes son esos "colectivos" que el periodico alega que son los promotores de la idea para unirnos a ellos y proponer entonces que se dejen los trenes de hierros retorcidos del atentado del 11M asi como los socavones producidos por cohes bomba como monumento al espirritu de nuestro tiempo. Un poco mas de seriedad cuando hablamos de catastrofes, por favor.
Si, es una catastrofe, pero de las buenas, no hay muertos ni heridos, los unicos perjudicados son los seguros, por lo que todo el mundo contento.
Se podría utilizar como recinto de prácticas para los bomberos, o para que los decoradores hagan sus pinitos, o incluso poner una super mega antena de esas que nadie quiere cerca... multitud de usos, ¿se meterían okupas?, ¿harían nidos las cigüeñas?... quien sabe. El uso más simple y sencillo sería dejarlo como está, una simple obra del fuego, expuesta en madrid.
gonzalo estoy contigo...pero a la mafia de las constructoras no las ganaremos por nada...es asi de jodido...ese solar vale mucho mucho...por eso se quemo...
bienvenido al capitalismo!!
Que me expliquen por favor por dónde se caen los argumentos del artículo, porque yo los encuentro del todo válidos. Aunque sólo sea porque resulta más barato, se debería quedar como está. No hay muertos, no hay heridos y a las empresas les da igual tener sus oficinas ahí o en la misma calle diez números más arriba. No encuentro monumento más perfecto para la desilusión e imperfección de esta sociedad.
ALVARO...dices q nunca has visto nada mas estupido???pues acabas de llevarte el goya macho!!!
comparar el windsor con el 11 m...manda huevos!!
yo estoy con gonzalo...es un golpe a las constructoras q mandaron quemarlo....y un monumento a los ciudadanos q hemos sufrido los terribles parones en la ciudad causados por un jodido edificio!!!
Es verdad, ese solar vale mucho,mucho. Por eso la expropiación del solar nos costaría mucho,mucho a todos los madrileños. Yo respeto a todos aquellos a los que les gusta el ¿arte? moderno,que yo no entiendo, pero no me gustaria que ese mucho,mucho dinero se malgastara en lo que para mí sería un homenaje a los muchos engendros que desgraciamente ya dañan la vista de muchos como yo.
Nada más quiero hacer dos preguntas:
¿El Sr. Martínez-Fresneda ha cobrado por "escribir" la anterior "columna"?
¿No será que no le pagan y se está vengando intentando reducir el número de lectores de 2o minutos?
Sinceramente: Considerar a un "edicio quemado" arte es para mi una tonteria, es como considerar el edifico que exploto en Leganes "una obra de arte al terrorismo Islamico".
Ademas en estos accidentes lo mejor es olvidarlo, pero aprender del error...
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios