Lo natural siempre fue abrigarse con las pieles de los animales. Hace 25 años conocí al probablemente último trampero de Burgos, quien, con toda naturalidad, me contó cómo acabó con las últimas nutrias y visones del río Arlanzón, para vender sus pieles a la vecina fábrica de peletería. Por suerte para todos, las nutrias pueden volver a verse en el mismísimo paseo del Espolón de esa ciudad, pero no así los visones europeos, uno de los mamíferos más amenazados del planeta, con menos de 800 ejemplares adultos en Europa, la mitad de ellos en España.
Sus primos americanos, más grandes y sin una peculiar mancha blanca en el hocico, escapados o «liberados» de granjas peleteras, los están arrinconando. También les transmiten una enfermedad vírica que los diezma. Y nosotros destruimos sus refugios dragando ríos y cauces o, directamente, los atropellamos por accidente con el coche.
Un proyecto europeo intenta salvar sus últimas poblaciones, y ha optado por la cría en cautividad para conservar al menos su registro genético. Este verano han nacido en Pont de Suert (Lleida) las primeras 18 crías, lo cual es una buena noticia. Aunque sólo sea por ellas y su futuro, les invito a guardar el abrigo de pieles en el armario y abrigarse con otros materiales más respetuosos con el medio ambiente. Porque, al final, lo mejor para pasar el frío es y será siempre el calor de pecho ajeno.


Ahora mismo no es necesario abrigarse con pieles de animales. Hay materiales sintéticos que abrigan mucho más, y se hacen cosas elegantes.
Sinceramente, a mí me repugnan las señoronas que van con sus abrigos de pieles hasta los pies: ¿no les dará cargo de conciencia pensar en la cantidad de animales que han matado para que ella pueda presumir de abrigo y de dinero?, no evidentemente, duermen tranquilas. No lo entiendo, yo prefiero ver a esos animales en su habitat que verlos en el cuello o en el cuerpo de un ser humano egoista, egocéntrico y prepotente. Por que eso es lo que son.
Deberían prohibir el matar animales para usar su piel de esta manera. Una cosa es que haya granjas, con animales, que se sacrifiquen para alimentarnos y otra es que las haya con animales enjaulados para despellejarles y hacer luego mantos para tres palurdos que se creen que de esa manera hacen creer a la gente su alto estatus social.
Pero claro, es un negocio que lamentablemente, mueve mucho dinero. Y así nos va. Sólo pensamos en eso, en el dinero, y poquito a poco nos estamos cargando el planeta, con su fauna y su flora.
Pero arrieritos somos.....ya nos lamentaremos de verdad.
Qué pena de raza humana!
Acabo de ver este artìculo, y aunque sea con un poquito de retraso, nunca es tarde si la dicha es buena.
Me uno al comentario de Begoña, y quiero expresar mi total repulsa al uso de abrigos de piel, asi como la forma cruel y despiadada con la que se les da muerte a los animales. en la cual se le coge por las patas traseras y se le golpea brutalmente hasta provocarle la muerte. Todo esto es para que la piel este màs bonita y se cotize màs a la hora de su venta.
Es asqueroso comprobar que en pleno siglo XXI, todavìa se sigan empleando mètodos tan bàrbaros para acabar con la vida de alguien, cuyo ùnico delito ha sido tener una piel hermosa.
Muchas gracias, Cesar-Javier Palacios, porque periodistas como tù y otro de tus colegas, Manuel Saco, promulgàis la voz de, creo, una minorìa que espero que pronto sea mayorìa.
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