¿Desconfiado, rígido o paranoico?

El problema no es sólo de quien tiene los síntomas, también de los que están a su alrededor y no saben cómo actuar ante conductas extrañas y agresivas.

Tendremos especial cuidado con quien presenta desconfianza extrema y suspicacia permanente; con quien es muy rígido y no tolera que se le contraríe; con quien tiene una valoración exagerada de sus virtudes o aciertos; con el que interpreta todo a su manera y esconde sus hallazgos, pues cree que los demás son competidores; con quien tiene problemas de adaptación social y no para de poner pleitos, y con el que niega la realidad sistemáticamente.

En estos casos, si vemos que es incapaz de razonar, ¡cautela, no insistamos!, no le digamos que está enfermo, no lo reconocerá y se pondrá agresivo; pero no dejemos de pedir ayuda profesional para saber tratarlo.

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