¡Vaya semanita!

El chaval se frotaba las manos: «¡Qué semanita, papá, qué semanita!». Las dos primeras partes se cumplieron, pero la monarquía se ha mantenido treinta años. Coronado el día de Santa Cecilia, patrona de la música, Juan Carlos de Borbón ha tenido la fortuna de mantenerse en el cargo casi tanto tiempo como su antecesor.

Sonó la flauta. Los acontecimientos nacionales e internacionales y los países del entorno ayudaron mucho al asunto y han dejado la república como un sudoku para nostálgicos o tocapelotas. La monarquía, mientras, nos entretiene con hijos, nietos y herederos. La pregunta es: ¿volverá a circular el viejo chiste en el siguiente cambio de jefe de Estado?
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