Espías de la naturaleza

El programa Gran Hermano también ha llegado a la naturaleza. Sólo que aquí la gran casa ocupa dos continentes enteros y, en lugar de seres humanos, son cigüeñas negras volando en libertad. Los promotores del proyecto Flying over Natura 2000 son un nutrido número de grupos conservacionistas y administraciones europeas. Gracias a esta iniciativa, miles de personas siguen diariamente desde sus ordenadores el periplo de 16 de estas bellas zancudas que, ajenas a la expectación creada, portan inocentemente sobre sus espaldas emisores de seguimiento por satélite. Los aparatos, en forma de livianas mochilas, permiten conocer con exactitud el que durante cientos de miles de años ha sido su secreto mejor guardado: sus refugios invernales.

De las 16 aves seleccionadas, dos son españolas, y el resto francesas, luxemburguesas, belgas, checas, húngaras, letonas y estonias. Espartero es un macho del Campo de Azaba, en Salamanca. Concluida la cría de sus dos pollos, pasó dos meses en Portugal antes de decidirse a dar en septiembre el gran salto a África. Rápido como el rayo cruzó el estrecho de Gibraltar, Marruecos, el Sahara y Mauritania, desviándose luego hacia el interior por Malí y Níger. Ahora mismo, como quien no quiere la cosa, descansa en pleno trópico, entre Camerún y el Chad, cerca del lago de Leré, ajeno a las nieves y los fríos de su tierra salmantina. Desde junio se ha metido entre pecho y espalda nada menos que 4.300 km, habiendo llegado a cubrir en un solo día 249 km.

Mientras, Esperanza, una joven abulense del bajo Alberche, prefiere el río Senegal. Con ello se ha ahorrado 1.000 km de viaje, al menos de momento. Yo, por si acaso, seguiré espiándolas, no les vaya a pasar como al pobre gorrión holandés.

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