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Un pollo sin cabeza

Con una trama que no entiende ni el mismo que la creó, las situaciones se complican sin que nada se resuelva definitivamente. Hay grandes actores, sí, pero los colocan en situaciones insostenibles.

Hay intriga y tensión, pero a veces se roza lo increíble. Ahí muere hasta el apuntador, pero resulta que se resucita a los muertos a conveniencia. Hay también un virus asesino, pero lo más criminal es meter las cosas con calzador.

Tal y como yo lo veo, esta serie es lo más parecido que hay a un pollo sin cabeza. Es decir, que moverse, aún se mueve mucho y con brío, pero rumbo, lo que se dice rumbo, no tiene. Como no sea, claro está, a las Chimbambas. Naturalmente, no tengo ni idea de cómo terminará todo este embrollo, pero me da en la nariz que no soy el único. Estoy convencido de que a los guionistas de la serie les ocurre exactamente lo mismo que a mí.

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