El Consell se indigna por las denuncias a los ataques a la libertad de expresión tras la censura por la Diputación de unas fotos sobre Gürtel. Los censores dicen que son ellos mismos quienes ejercen su libertad de opinión cuando deciden mutilar la exposición: “¿Cómo que no hay libertad si yo digo lo que quiero y hago y deshago a mi antojo?”. ¿En serio merecemos que esta gente nos gobierne?
Al menos ya hay quien se ha descolgado de esta situación viciada: lo ha hecho el director del MuVIM, dimitiendo y denunciando lo que hay y lo ha impulsado la Unió de Periodistes al plantar cara por pura dignidad. Ahora falta sostener las resistencias. Los medios deberían abandonar esas ruedas de prensa donde se prohíbe preguntar, no aceptar publicidad institucional a cambio de mordazas y negarse a hacer propaganda en vez de información.
¿Y qué hacer cuando una periodista pregunta a Camps y el president responde cogiéndola de las mejillas y diciéndole “pero qué guapa eres”? Está claro que la defensa del derecho a la información es cosa nuestra, a ellos no les hace ninguna falta.




Su concepto de libertad de expresión está en la ley del embudo: yo hago lo que me viene en gana y tu quitecito y callado.
ha llovido mucho desde creativo/va!
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