‘Baraka town’

Barakaldo ha pasado de localidad fabril a tener una febril actividad de grúas, zanjas, tuneladoras y estrenos que la han convertido en referente nacional de regeneración urbana. Hace diez años su población huía despavorida de un paisaje pos-nuclear de fachadas ruinosas, fábricas vacías y caos de tráfico.

Actualmente, el «Barakaldo jolín»  tiene una nueva dimensión más cosmopolita. Metro, feria, barrios nuevos, hoteles y hasta una milla de oro han hecho que Baraka crezca en número de vecinos por primera vez desde hace 25 años: 1.500, en sólo diez meses, ¡como en los años locos de AHV! Mientras, Portugalete lava la cara a su casco histórico y Santurtzi convierte viejos palacios ruinosos en flamantes hoteles e inaugura puertos deportivos.

Pero, ¿y Sestao? El pueblo que más suelo y calidad de vida sacrificó durante décadas de industria pesada está clavado en los ochenta. Sus mejoras tardan en llegar, su parte baja es todo un euskal-Bronx y las grúas no abundan como en el resto de la margen. Hay una deuda con este pueblo.