Llevan apenas una semana entre nosotros, tras recorrer un largo viaje de varios miles de kilómetros entre tierras escandinavas y nuestras dehesas. Siguen llegando, aún es posible verlas sobrevolar lugares tan infrecuentes como la Casa de Campo de Madrid. En total, más de 50.000. Y aquí estarán hasta febrero, cuando el instinto las obligue a emprender el camino de vuelta a sus lugares de cría. Medio año en la casa de verano, medio año en la de invierno, ¿de dónde son, pues, estas aves? ¿Españolas o bálticas? Políticamente correctas, son ciudadanas europeas.
Quizá por ello tienen aquí cada vez más incondicionales. Como Pablo Vicente, de la asociación de amigos de Gallocanta (Zaragoza), quien por séptimo año invita a todos a participar este fin de semana en una gran fiesta de recibimiento a estas bellas aves. Habrá talleres, cuentacuentos, gaiteros y paseos, alternados con nutritivas sopas de ajo, longaniza y mostillo. Pero también habrá tiempo para detenerse unos minutos y disfrutar de esta luz única.
cjpalacios@wanadoo.es


Si qeu vengan, que ya se encargará algún deslaamdo de meterlas plomo en el cuerpo solo porque se aburre, mientras mata a + inocenmtes pajarillos
A mi balcón sus nidos a colgar
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios