Sus padres se saltaron la tradición familiar y decidieron que el niño no se llamara Jesús. Este fue el primer paso que marcó su vida...
Ni qué decir tiene que no recibió el primer sacramento: tuvo un bautismo civil, donde el chavalín se convirtió en "ciudadano de Madrid" tras la lectura de los Derechos del Niño.
En vez de hacer la comunión vestido de marinerito, se puso unos vaqueros y se fue con sus padres a Disneyland París.
Muchos de sus amigos se casaron, pero él celebró su unión como pareja de hecho sin tarta, ni anillo, ni viaje de novios.
Hasta aquí todo más o menos normal, excepto cuando se enfadaba, que soltaba un "Me cago en la Constitución española de 1978", todo por no mentar al dios padre.
Llegó el día de su muerte. Tras un insospechado accidente, le enviaron de urgencia al hospital con un último hilo de vida. Un cura que pasaba por allí, le miró, le tocó la frente y le dio la unción de enfermos... Descanse en paz.


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