La naturaleza ha podido al hombre, y millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares; se han sucedido los saqueos, se ignora todavía el número de muertos, la gasolina subió en todo el país un 8% de la noche a la mañana, y hasta hay quien se pregunta si merece la pena reconstruir Nueva Orleans en el lugar donde estaba.
La catástrofe, inimaginable para los que no la han vivido, según dicen los habitantes, trae reiteradas preguntas a muchos comentaristas americanos: ¿Por qué la mayor parte de los afectados ha sido gente modesta y de color? ¿Hubo rapidez y coordinación entre las autoridades locales y el Gobierno? ¿ Pudieron reducirse de alguna manera los efectos de la tragedia?
Un nuevo y gigantesco problema para la Administración Bush, aún enfangada en Iraq, y que tendrá consecuencias políticas indudables.


Gracias por el enlace: es impresionante.
Chencho, eeuu hace tiempo que ha dejado de ser la primera potencia (eso fue el siglo pasado) y empantanada tiene hasta algo más que la economía.
Gracias por tu columna.
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