Es un tipo difícil de comprender, qué duda cabe. Antony Hegarty tiene y provoca un mundo propio anclado en una melancolía sugerente. Su voz lo es todo, aunque a algunos les ponga de los nervios. Por eso The Crying Light (Rough Trade) ha de escucharse con calma, no en un coche a toda velocidad ni en el metro impersonal, sino apreciando cada matiz, que para eso el cantante los deja en el camino como migas de pan.
Lo nuevo de Antony and The Johnsons significa, qué raro, evasión e imaginación, y contiene sumas perlitas como Epilepsy Is Dancing o Aeon. Es para poner a todo volumen, si la situación así lo requiere.
"Quizás tenga overbooking". Eso canta Rash en su último disco. Y a lo mejor no va desencaminado del todo, pues La vuelta al mundo en 24 horas (Sony-BMG) es un compendio inimaginable de toda la música que campa por ahí. La mezcla no está del todo mal, muy en la onda de la fanfarria mestiza, aunque quizá desenfoque las intenciones del artista, que por momentos quiere ser Bunbury. Pero también Sabina, aunque para eso aún debe crecer en lo que a canallesca y desviada personalidad se refiere.
Le acompañan en este álbum Lichis, Hannah y Los Delinqüentes –siempre efectivos y divertidos–. Su debilidad, algunas rimas con los pienso y quiero, le desequilibran un poco. Y esos inevitables diminutivos, también. No obstante, en directo, seguro, convencerá.




"que por momentos quiere ser Bunbury. Pero también Sabina"
Te has parado a escuchar a los que citas y al mencionado Rash? Segura que quiere acercarse al maestro aragonés?
Poco has escuchado tanto de Rash, como del gran Enrique, ni quiere ni se le parece, que por lo canallesco se acerque a Sabina, quizás, pero sin la mala baba que gasta Sabina, con muchísimo más humor y muchísima más sorna de la que nunca ha tenido Sabina, amargado por excelencia del panorama musical español.
En el remoto caso de que se quiera parecer a alguien, sería más a Arrebato, Huecco o Melendi, por sus pintas y su fusión musical, pero tampoco es así, hace algo propio, uniendo estilos que por mucho que se concibieran separados por separado no tienen porque enemistarse, y es que la fusión es el futuro de la evolución musical, porque el rock tiene límite, el jazz tiene límite, el funky tiene límite, y la única manera de hacerlos evolucionar, avanzar y encontrar nuevos sonidos, es unirlos, fusionarlos, concepto que quizás los críticos desconoceís.
Algo que me hace mucha gracia, cuando habeís (hablo de los críticos en general) puesto a parir por sistema a Bunbury siempre, y ahora que os ignora le idolatraís....curioso.
En cuánto a Rash, antes de escribir de oidas, para, escucha el disco, analiza sus letras, no las leas del libreto, ESCÚCHALAS! Vete a verlo en directo, y si puedes habla con él, y descubrirás que ni quiere ni necesita imitar a Sabina o Bunbury, que tiene carácter propio y no necesita seguir estelas, que el mundo crítico tiene la mala costumbre de etiquetar todo lo que sale nuevo, sin pararse a escucharlo.
Un saludo.
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