Personajes en pie de guerra

Imagínense una escuela femenina en Edimburgo a finales de los años veinte. ¿Ya? Ahora piensen en una profesora con un pie en la treintena, soltera, que ha visto mundo y cuya cabecita está llena de ideas e inquetudes que distan años luz de la férrea disciplina y los anquilosados códigos morales que ha de inculcar a sus puplias. ¿Listo? Por último visualicen un selecto grupo de seis niñas que gozan del favor de la maestra, almas cándidas que la intrépida educadora decide modelar a sus anchas, dispuesta a todo para que se conviertan en las mujeres que ella cree que tienen que ser. Aderecen todo ello con una impecable ambientación, dénle una fina capa de ironía y humor inteligente y tendrán la imagen de La plenitud de la señorita Brodie (Pretextos, 17 euros), la novela con la que Muriel Sparks pulveriza a toda una clase social mientras juega con el tiempo de la narración con auténtica maestría y da una clase magistral de manipulación. Ferozmente Buena.

Asomarse a las páginas de El Atestado (Cátedra, 13,20 euros) es lo más parecido a un caleidoscopio literario con lo que me he topado hasta ahora: lo que puede parecer un sinsentido termina por revelar al lector una imagen final tan compacta como fascinante: la del alma de Adam Pollo. Así el flamante ultimo Nobel de Literatura Le Clezio irrumpió en las letras galas con ese artefacto narrativo que es experimentación pura, en el que un personaje anónimo se busca a sí mismo vagando por ciudades decadentes mientras trata de atarse a esa realidad a palabras, literalmente. Lo que diga o lo que escriba seran los retazos de sí mismo. Inquietante y deliciosa.