Juego de cocinillas

No cabe duda, darling, de que ese programa de cocinillas titulado Ven a cenar conmigo sería mucho más interesante si entre los invitados estuviera Hannibal Lecter. Lamentablemente, el canibalismo aún no está bien visto en esta sociedad y nos perderemos el espectáculo de ver cómo se preparan suculentos platos con las criadillas, los muslos o las pechugas de los comensales. A partir de aquí, pues, lo que nos encontramos es una fruslería visual más. Nada ofensivo e impertinente, desde luego, incluso agradable en algunas ocasiones, pero ese empeño por ser el mejor anfitrión y esas recetas que a veces se abordan de maneras imposibles me dejan más frío que un gazpacho de fresas. Un acierto el horario de emisión, eso sí, porque sirve para ir abriendo boca. Por lo demás, un juego un tanto insípido que pretende mezclar diferentes fórmulas sin que se note mucho. De modo que le voy a poner un cinco, y gracias.