Este cuento se acabó

¿Puedes explicarme, darling, por qué fuiste una de los ocho millones de espectadores que vieron la transformación de Bea? Porque te gusta y ya está, me has dicho, sí, pero, ¿por qué te gusta? Y ante ese interrogatorio no sueltas prenda, aunque la respuesta es evidente. Te gusta, darling, porque a pesar de que vivimos en una sociedad de apariencias, te emocionan conceptos como el de la lealtad, la rectitud, el sentido común y la honradez. Estabas ahí porque después de haber sufrido a su lado durante más de dos años y 400 episodios querías compartir su eclosión y pensabas que se la merecía más que nadie en este mundo. Y te enganchaste a ese último capítulo porque, además de haberte sentido identificada muchas veces con ella, también tenías el morbillo de comprobar con tus propios ojos hasta dónde llegan los milagros del maquillaje. En fin, el cuento ya se acabó, pero sus secuelas continúan a partir de hoy en Cuatro. Es el siglo de las feas con encanto interior. Podía ser mucho peor.