La importancia de un buen padre
Un camaleón emboscado, un temblón pajarillo, afanosos gusanos de seda, un grillo conviviendo con un trozo de tomate y un hamster en estado de admiración componían la fauna del zoológico del aula. Cada ejemplar pertenecía al desprendimiento de un alumno y al hartazgo de los amos de la casa de cada cual. Al comenzar el puente se decidió que los alumnos con padres más tolerantes se hicieran cargo de cada uno de los bichos. Caramelo se llevó el hamster en un bolsillo y todas las tardes recibía la visita de Mofletes, el dueño real del animal. Una mañana junto a un vecino jugaron a vestirlo de Barbie hasta que una patada en el hipotálamo mandó al roedor al mundo de los cacahuetes eternos. La familia intentó encontrar una réplica pero hamsters como aquel no había disponibles en el mercado negro. Mofletes llegó a la casa para su visita y al enterarse del luctuoso acontecimiento comenzó a llorar desconsolado en el regazo del ama de la casa: ¡Qué racha llevo! ¡Oh, fortuna adversa!¡Primero se muere mi padre y ahora el hamster!


;)
para que un niño diga "fortuna adversa" es en su interior aguarda un gran poeta ;)
me da que pensar.............que dirían los míos (hijos,digo)
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