¡Tú! (el Rey y Chávez)
Mismonides otra vez. Esta vez ha sido en el parque. Había salido a pasear mi trucha por la fuente cuando lo he visto arrimarse. -El fondo, me ha dicho, nadie llega al fondo, todo son formas, formas sin contenido, sólo formas, posturas y cucamonas-. -Mi trucha baja al fondo, le contesté. -Ay, Simplonio, tenemos tanto provecho que sacar de los peces abisales-. El sabio clavó sus pupilas en mi mascota. -Chávez y Zapatero se han reencontrado y todo ha quedado en un pelillos a la mar. El incidente del ¿porqué no te callas?, le llaman. Sólo un problema de formas. ¿Y el fondo? Se desdeña. Nadie se ha fijado en el ¡tú! Ni un liviano comentario en los medios de ese ¡tú! Chávez muy pesado: diga que Aznar es un fascista. Y asoma el Rey señalándole índice enhiesto: ¡tú! Como el "pum" de una del oeste. ¡Pum! Carga profunda: interés nulo-. Me quedé perplejo pendiente de una nube; las malditas formas escamotean el fondo. Bajé la mirada y vi a Mismonides alejándose a grandes zancadas con mi trucha bajo el brazo.




Yo sí que me dí cuenta de la poca educación del Rey que tiene la manía de tratar de tú a todo quisqui.
Lo de tratar de usted no es de educación, es de respeto, y cada uno respeta a quien le merece respeto... y a buen entendedor...
¡Olé!
No me había fijado, tiene gracia. Le dijo facha en toda la cara y la gente sólo se fijó en que le mandó a callar, o al menos eso quisieron resaltar los medios.
¡Con dos cojones!, ya era hora de que alguien le dijera algo.
Creo que fue una anécdota, que hizo más menos gracia. Una floritura verbal desquiciada, que en nada afecta a las relaciones económicas de ambos países, santa santorum de los picos, cimas y cumbres de los dirigentes de los pueblos.
Los pueblos, siempre nos quedamos en el mundo de las sensaciones.
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