Sólo les queda su ausencia
N o se puede escribir de algo diferente. Qué más da que amenace lluvia o caliente el sol. Un hombre, parecido a otros y diferente a todos, con una mujer y un hijo a los que ya sólo le quedará su ausencia, ha muerto. Es sólo un instante, «ahora te sueño, oigo tu voz. Ya no estás», y no les ha dado tiempo ni a decir adiós. Todo porque esos «hijos de puta», como les llamó otra hija al que le arrebataron el padre, Isaías Carrasco, creen que matando lograrán algo. Quizá sí. Que el asco de los vascos se convierta en una losa de la que jamás podrán desprenderse. El guardia civil muerto por la vesania etarra vino a Euskadi para hacer méritos, como otros. Le daban puntos extra y así podría volver a Málaga. Seguro que su mujer le animó a no hacerlo, «que aquello es muy peligroso». Ahora, dos meses después, viene a recoger su cadáver. Ypodría haber habido más víctimas. Como los cinco niños que viven en el cuartel. «Hijos de puta».


la verdad es que lo peor es eso, una persona que muere, que deja sus seres detrás, un hijo... Hacemos todos los días tanto esfuerzo para vivir. Los médicos para alargar la vida, los enfermos pelean hasta el final. Pero, hay gente que arrebata la vida con una bomba. Qué contradicción. Pobre gente.
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios