Con el estreno de El laberinto del fauno descubrimos a un inmenso director, capaz de hacer un gran cine, de devolver a Maribel Verdú a su mejor nivel interpretativo (el que mostró en La buena estrella), de revolvernos las tripas viendo a Sergi López (soberbio en todas sus secuencias) asesinar porque su hijo «crezca en una España limpia» y de conmovernos hasta la lágrima con un magnífico Álex Angulo, «es que a mí, obedecer por obedecer, así sin pensar... eso es para gentes como usted, capitán».
El DVD nos enseña además el trabajo (casi artesano) que hay detrás de cada escenario y de cada criatura imaginada por el director mexicano. Una edición de lujo para una magnífica película, con cuerpo de crónica negra y alma de sueño que nos recuerda que, al despertar, «en el mundo real, Ofelia, la magia no existe». Y las hadas también mueren.




Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios