Santa epidural
Me dice una amiga, que acaba de dar a luz, que eso de que estemos en el primer mundo es una pamplina. Que si lo estuviéramos, habría anestesistas de guardia en los hospitales públicos para atender el dolor de las embarazadas. Y es que resulta que, si a tu bebé le dar por nacer por la noche, cosa bastante común, o tienes seguro privado o te tienes que comer las contracciones con patatas, porque a esas horas el chiringuito anestesil ya está cerrao y tú tienes que parir como dice la Biblia, ¡con dolor! Si es que parece que nos empujen a hacernos un seguro, porque a una le dicen esto y, sabiendo lo que es el dolor y conociendo las bondades de Santa epidural, pues paga lo que haga falta, que pa estas cosas está el parné. En fin, que si lo de primer o segundo mundo se mide en educación, economía y sanidad... ¿por qué en los países vecinos sí hay epidural after hours y aquí nos toca sufrir?


Si no estuvieramos en el primer mundo la probabilidad de que tu amiga muriera en el parto sería 10 veces superior.
Mira la generación de nuestras abuelas y esa era la situación.
Somos primer mundo. No el primero del primer mundo, pero somos primer mundo.
Y quien lo dude, que mire las condiciones de las mujeres en África subsahariana, en el sudeste asiático o en tantos sitios.
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