Este fin de semana, cientos de personas se darán cita en estos campos, a caballo entre Zaragoza y Teruel, para disfrutar de una peculiar fiesta de las grullas, donde entre gaitas, verbenas y un curioso bono-grulla que ofrece numerosas actividades, el pueblo entero se vuelca para ofrecer a los visitantes la contemplación de uno de los espectáculos más sobrecogedores de la naturaleza ibérica: la llegada al atardecer de hasta 60.000 inmensas zancudas grises de boina roja, que caen sobre el agua en garabatos imposibles, atronando nuestros oídos con su característico trompeteo, mientras el sol se hunde en un cielo de sangre.
Impresionantes animales estos amigos de nuestros encinares y sus nutritivas bellotas, que de noviembre a febrero eligen las dehesas más vírgenes para pasar el invierno, a miles de kilómetros de sus casas y siempre bien agrupadas por familias, el macho, la hembra y los dos pollos de ese año. De camino a Suecia o Noruega, Gallocanta es la parada obligada antes de cruzar los difíciles Pirineos. Su llegada a miles sobre los tiernos sembrados de cereal provocaron inicialmente la lógica protesta de los agricultores, pero el pago de estos daños y la aparición de un creciente turismo rural a estas tierras imposibles ha cambiado la perspectiva que se tenía sobre ellas. Ahora se las saluda y despide con afecto. Y se comprueba que Boccaccio tenía razón en su famoso libro El Decamerón. Las grullas sólo tienen una pata, a no ser que se las asuste y enseñen la otra.


Gracias por informarnos tan imparcialmente y con un gran profesionalismo , solo les falta noticias de mi Asturias Querida . desde Cancun un saludo cordial
En mi pueblo si que hay grullas http://arroyomolinos.blogspot.com/
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios