Yo, que me considero un tradicional en el sentido cultural de la palabra, sigo aferrado al calendario agrícola, que no necesita de convocatorias internacionales y donde cada día tiene su refrán y su afán. Así, ayer fue San Marcelino, y si en alguna zona de nuestra reseca piel de toro llovió estarán de suerte, pues el agua de San Marcelino es buena para el pan y buena para el vino. Por eso, si nuestros hombres del campo necesitasen de un patrón ecologista, sin duda elegirían a San Antonio de Padua, cuya fiesta se celebra el 13 de junio, aquel divino Antonio precioso del romance que cantaban nuestras abuelas, el que predicaba a las golondrinas y apaciguaba al hermano lobo.
Ambos, golondrinas y lobos, como cigüeñas, alimoches y la mayoría de los animales de nuestra rica fauna, se afanan estos días por alimentar a su prole. En ellos está el futuro de su especie, pero también el de la nuestra. Si algún día desaparecieran, entonces sí que nos quedaríamos en la mitad de ese Medio que ahora celebramos. Y el Ambiente ya no sería el mismo sin ellos.


Estoy totalmente de acuerdo contigo.
No hay que conservar el Medio Ambiente, hay que conservar el Ambiente Entero.
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