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Belén Esteban

La ex de Jesulín, diabética crónica, dice que no engorda porque aparte de sus problemas con las subidas y bajadas de azúcar, tiene un problema de tiroides. Es evidente que no miente. Presenta todos los síntomas del hipertiroidismo: ojos saltones (exoftalmia), delgadez progresiva, cansancio, debilidad… Sin embargo, sigue empeñada en llevar en brazos ‘al cuadril’, a su hija Andreíta, quien ya pesa sus buenos kilos. A punto estuvo su mamá de destrozarse la espalda en el último empeño. La ‘mina de oro televisiva’ volvió a llorar en el programa de Ana Rosa Quintana. Belén se puso hecha una fiera cuando Lecquio insinuó el tema de las drogas. «Mi vida vale mucho. Que se crean que estoy bien… Que no me digan cuídate porque tienes una hija», imploraba esta mujer, que debería pedir a gritos unas largas vacaciones para dedicarse al yoga. Tal vez así podría curarse de su verdadera y gravísima adicción. Está ‘colgada’ de ese personaje dramático que tanta rentabilidad proporciona a las cadenas. Hasta Carmina Ordóñez se protegía mejor.

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