Que el ex portavoz socialista en el Ayuntamiento de Alicante, Blas Bernal, sea desde el lunes director general del Hércules en la nómina del patrón Enrique Ortiz no ha merecido ni un solo comentario del partido al que aún cotiza. Ni a favor ni en contra. Ni de su guía provisional, Roque Moreno, ni del propio PP, algo también oscuro y alarmante.
«Huyamos», parece que han dicho todos, en comunión, aunque luego contagien la ciudad de chismes. Ciertamente, el salario de Bernal se debe al voto benévolo (de él y su ‘grupo’) al Plan Rabassa de Ortiz, mas cuando uno repara en que el ex alcalde Ángel Luna, abogado hasta hace nada del empresario y propulsor del citado plan, ahora es el portavoz socialista en Les Corts, ya cree en alienígenas.
Pero me alegro por Bernal, como muchos, después del incivil golpe de Estado que, por mandato del efímero Pla, le propinaron, dejándole sin honor ni salida en un partido que transpiró desde la adolescencia, no como otros. Pero, bueno, quien esté libre de Ortiz que lancé la primera piedra.
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o a lo mejor es que Ortiz no es el demonio, sino un empresario que ha contribuido a crear riqueza para Alicante.
Con Ortiz trabajan socialistas, populares, gente que pasa de politica, e incluso alguno de tus amigos del bloc a los que promocionas desde tus articulillos.
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