Gracias, Pe (¡lechugas, te han plagiado!), por estar ahí cuando más falta hacías. Gracias por ser el más humilde y zafio fabricante de ilusiones. Gracias por no llevar armiños ni alharacas (y no como otros). Y gracias, sobre todo, por vigilar mi sueño aquella noche (tú sabes cuál y dónde, condenado) encima del sombrero de mi padre. Y de lo otro, ni caso. Yo sé que fue sin querer.
Reivindicación de Pérez
Querido ratón Pérez. Antes que nada he de confesarte que estoy un poco molesto contigo, porque en los últimos implantes has pasado de mí como de comer caca, y eso que es tu manjar favorito (¡tooooma!). Ya no es por el dinero, que se lo queda el dentista, sino por el cochino detalle. A pesar de todo, y como en el fondo no soy rencoroso, no he podido por menos que salir en tu defensa, por alusiones, cuando el otro día alguien muy querido te puso en entredicho. Entonces me acordé de aquel duro de papel que me dejaste bajo la almohada cuando perdí mi primer diente de leche.




Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios