Por eso pasa lo que pasa. Recordarán que en los Juegos de Sydney, el guineano Eric Musambani empleó una eternidad en terminar su prueba de 100 m libre. Apenas sabía nadar y acabó como si hubiera subido por las escaleras hasta la azotea de la Torre Picasso. El martes, en los Mundiales de Melbourne, le pasó lo mismo a Gibrilla Bamba, de Sierra Leona.
El hombre lo pasó fatal en los 50 m braza. Acabó a 25 segundos del ganador, Brendan (ojo, en sólo 50 metros), y con las gafas en la boca, prueba de la pobre técnica del chaval. En fin, no sé qué pensarán . Se suele decir que lo importante es participar, pero en estos casos ¿para qué?.




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