Tal ha sido el caso con la decisión de condenar a diez años al dominicano que apuñaló mortalmente a Manu en Villaverde. Estoy de acuerdo en que los abogados de la defensa deben recurrir a todas las armas que les otorga el Derecho para alegar eximentes como el arrepentimiento, el consumo de alcohol del agresor o que éste se entregara a la Policía un día después de la muerte.
Al final se ha condenado a McGrady, el asesino confeso, a la pena mínima por un delito de homicidio: diez años. Pues qué quieren que les diga. A mí esta condena me parece una pena (nunca mejor dicho). Me parece que es pagar muy poco por acabar con la vida de otra persona.
Me meto en la piel de la familia de la víctima y me quedo igual de desolado que está la madre. Piensen qué opinarían si hubieran perdido en parecidas circunstancias a su familiar más querido. Y es que una cosa es que se haya aplicado la justicia y otra, muy diferente, que sea una sentencia socialmente justa.




Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios