En el Centro de Recuperación de la Fauna Salvaje de Tafira, en Gran Canaria, Pascual Calabuig se afana por lograr la cría en cautividad del alimoche canario. Pero no lo tiene fácil. Tan sólo ha logrado formar dos problemáticas parejas.
La primera está integrada por Tisca, coja después de quedarse enganchada en una torreta de alta tensión, y Vallebrón, un agresivo macho que perdió un ala tras golpearse contra un cable eléctrico.
El año pasado hicieron buenas migas y copularon con pasión, pero no llegaron a criar. En febrero volvieron a la carga amatoria y hubo más suerte. Pusieron un huevo.
Pero algo raro pasó en el instinto materno de Tisca, que un buen día, extrañamente cansada de la maternidad, agarró con su pico el huevo y lo lanzó con desprecio contra la pared.
Sólo un milagro y la aportación extra de calcio en la dieta evitó la rotura, momento que los cuidadores aprovecharon para comprobar que éste era infértil. Pero Vallebrón no se amilanó.
Mientras su despechada hembra era trasladada a otra jaula, él acogió con un cariño inusitado la incubación en solitario del huevo sin futuro.
Han pasado dos semanas desde entonces y sigue fiel a su paternidad responsable.
Una cámara web nos permite verlo día y noche, incubando pacientemente. Sólo algunas veces sale a la puerta del nido y se queda mirando al infinito, como esperando el regreso de Tisca. Esperanzado con un nacimiento que sólo nosotros sabemos imposible.
Otro macho se ha enamorado de su cuidadora
En la jaula vecina, otro macho, robado como pollo de su nido y que se cree hombre, se ha enamorado de su cuidadora María, majorera como él. Pero lo suyo no es un amor platónico. Cuando la joven entra a llevarle la comida, se lanza sobre su pierna y copula compulsivamente sobre sus pantalones. La pobre no gana para lavandería.


Para mi que en ese centro todos -alimoches, humanos y huevo- se han dado a la bebida (no quiero ni pensar como se pondrán si en el futuro ingresa algún camello).
puto pollo salio, yo le metia una vara de hierro por entre las patas y lo asaba en una pollería
conozco al alimoche y la cuidadora es consentidora
Tendrían que poner la foto de la cuidadora.
Así tendríamos una explicación convincente a este misterioso amor zoofilico.
No???
Y COMO SIMPRE LA CULPA DE TODO LA TIENE EL PAJARRACO DEL ZP.JAJAJA
los pajaros también sienten y son inteligentes
Habría que ver las minifaldas que se pone la cuidadora.
El chicharro también se llama jurel, igual que la herrera también se conoce como mabre, o el emperador = pez espada...
Al otro pollo, que le cambien el huevo "infértil" por un kinder-sorpresa.
No se dice nada de un tercer alimoche que se ha apostado en un futbolín y no se va de allí hasta que le pagen unas partidas.
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