Los cacos actúan bajo el túnel que pasa bajo las vías, lugar obligado de tránsito de miles de trabajadores y peatones que acuden a comprar a un Carrefour cercano. Las abuelas son las predilectas de estos chorizos sin estilo.
Las empujan contra la pared, las amedrentan con un arma y les quitan los cuatro euros de la pensión que llevaban en el bolso. Es imposible no ver la escena, porque ese túnel es siempre un hervidero de gente. Y además, la escena se repite varias veces al día.
Pero nadie se atreve a hacer nada y la gente, no sé si también la ausente Policía, mira para otro lado. Estos cacos sin estilo deshonran el oficio que encumbró a Luis Candelas, el bandolero madrileño nacido ahora hace 170 años. Candelas no asaltaba a pobres ni a indefensos. Los más humildes vivían seguros con él. Era todo un bandolero, de los que ya no quedan.




Puede añadir que la mayoría de estos chorizos hoy en día son inmigrantes: marroquís y del Este, mayoritariamente. Aunque es posible que los progres cegatos le pongan a caldo, como en su columna de las chinitas adoptivas.
Me ha encantado la columna y lo que usted dice es verdad de verdad. Creo como el anterior comentarista de su comentario que los progres no quieren ver estas verdades porque duelen, pero usted que no es progre me alegra que escriba estas verdades aunque duelan a los rojos. Me encanta su columna y la de Mercedes de la Merced.
Un saludo
No me compares con este columnista, aunque a mi también me atracaron en el metro de Alucho
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