Todos tenemos nuestra huella odorífera; algunos más que otros, si atendemos a las emanaciones en los atestados transportes urbanos... Pero no vamos a hablar de ello, sino de algo relacionado con cierta práctica que se da en algunos lugares de Grecia y los Balcanes: durante las fiestas los hombres llevan pañuelos en sus sobacos para regalar a las mujeres que invitan a bailar. Nada irracional; la psicóloga Rachel Herz preguntó a mujeres qué era lo que hacía atractivo a un hombre hasta el punto de irse con él a la cama. Aparte de la apariencia o el tono de la voz, lo decisivo era su olor.
Los científicos han encontrado que la ovulación aumenta la respuesta a la feromona androstenol (que contribuye al olor corporal masculino) y el fijarse en facciones que enfatizan características secundarias sexuales como una nuez marcada: las mujeres identifican más rápidamente caras masculinas durante la ovulación que en otro momento del ciclo. El responsable de todo este oloroso lío es el órgano vomeronasal, situado en la nariz. Los roedores lo usan para buscar pareja: detectan las feromonas presentes en la orina de otras ratas. Así evitan escoger compañeros sexuales con un sistema inmune demasiado similar al suyo y se aseguran una descendencia sana.
En 1995, Claus Wedekind, de la Universidad de Berna, comprobó que este instinto también está en los humanos: pidió a mujeres que olieran camisetas sudadas por distintos hombres y encontró que preferían el olor de aquellos cuyo sistema inmune era diferente al suyo. Pero lo más fascinante estaba por llegar: las mujeres que tomaban la píldora escogían al hombre con un sistema inmune parecido. ¿Es posible que este sabotaje químico al ciclo reproductivo femenino tenga como consecuencia sentir atracción por quien, en realidad, no se tendría?


¿Qué dices tú, qué me he enfadado? ¿qué eres capaz de crear polémica? Venga va.
¿qué quiero ser adivina, y además lo pones en duda con puntos suspensivos, pero no eres tú una gran mujer de ciencia que no cree en esas estupideces. Lo que sí me gustaría saber es a que artes te refieres, casi mejor aclararlo, porque lo que sí te digo, es que no permito a nadie, es decir absolutamente a nadie que deje en entredicho algo con puntos suspensivos, que puedan dar diferentes interpretaciones, así si te parece lo aclaras.
Riéte, está bien, sobre todo esa risisita nerviosa, del que no sabe ni de lo que habla ni de lo que dice, pero sí te digo, de mí no se ríe ni Dios. Y cómo soy muy lista, veo que te has dado cuenta, creo que sabes muy bien cuales son los límites, y si se rebasan también yo puedo actuar, puedo y sé como. Así es que riéte. Pero el que ríe el último ríe mejor.
Aclara lo de las artes, y no se te ocurra en ningún momento faltarme el respeto, o hacer alusión alguna que no sea del tema. Ciao.
Chicas, aquí huele a tacón de aguja quemado, a pintalabios requetemordido, sólo falta la colchoneta de asalto, y ala, todas aqhí tiradas a ver quién es la que mejor escribe, o la que critica mejor o la que saca los pellejos, anda, dejarse de historias y cosas, hoy estoy de hospitales hasta el moño, parece que las enfermedades me vengan atraidas como las moscas a la miel, mi corazón parece que tiene unos soplos que ni las corrientes de los mares del sur, que me late muy deprisa me dice el doctor, en fin, me queda ver un cardiólogo y esas cosas, y recordad chicas, no tiraros de las greñas, ni nada de eso, que luego damos una imagen, que pa qué
¡ Que buenas polemicas que se arman aca !...me entretienen mucho. Solo puedo agregar:
" El que se ríe al último, se rie atrasado " ( o no entendió el chiste )
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