Antes de responder, definamos lo que se entiende por esencial: debido a diferencias biológicas, el tipo de educación dada por el padre no puede ser ofrecida por la madre. De este modo, los padres enseñan a sus hijos a ser hombres y a sus hijas a cómo relacionarse con otros hombres; son mejores consejeros a la hora de corregir comportamientos violentos y antisociales y son mejores que las mujeres a la hora de darles las claves para el éxito social. En definitiva, que las diferencias biológicas hacen que las madres enfaticen la educación en el cuidado, la relación de parentesco o la seguridad, mientras que los padres se preocupan más por la autonomía, la toma de decisiones arriesgadas y el vivir según las reglas.
Uno estaría tentado a pensar que podría ser así, pues del mismo modo que los millones de años de evolución han marcado nuestra forma de relacionarnos con el sexo opuesto, lo mismo podría haber pasado en la manera de educar a la progenie. Sin embargo, las cosas no están tan claras. En los últimos años, cada vez más estudios apuntan a que el papel de los padres es intercambiable. Aún más, en julio de 2000 la American Psychologist, revista insignia de la Asociación Psicológica Americana (APA), Louise Silverman y Carl Auerbach demolían la idea de que la presencia de un padre es esencial para el desarrollo del niño. A la luz de diferentes investigaciones, estos científicos concluían que ni tan siquiera la madre es imprescindible: «Los niños necesitan al menos un adulto responsable de su cuidado que tenga con ellos una conexión emocional positiva y una relación consistente». Aunque concedían, por razones prácticas, la necesidad de un segundo adulto, afirmaban que no era imprescindible que fueran de distinto sexo ni que estuvieran casados ni que tuvieran una relación biológica con el niño para que éste desarrollara una buena salud mental.


Abundando en el tema, un libro imprescindible cuando se habla de las realciones entre hijos y padres y cuál es la verdadera influencia de la "educación paterna" es:
- "El mito de la educación", Judith R. Harris, 1999, Grijalbo
La tesis básica del libro es que la personalidad de un niño se desarrolla por la influencia conjunta de sus genes y del entorno. Pero, y aquí está la verdadera novedad, los padres no forman parte de ese entorno, sino que lo realmente es importante es el grupo de compañeros o iguales en los que se educan.
Aunque la teoría pueda parecer revolucionaria ( y en su momento lo fue) , este estudio ya está avalado por premios de la Asociación Americana de Psicología y refrendado por estudios experimentales posteriores.
En mi opinión, un libro que marca un antes y un después en la Psicología.
Y un libro totalmente dejado de lado por miles de psicólogos, educadores... y que seguramente pocos conocen. Porque, como dice un buen amigo, los buenos mitos nunca mueren.
Creer que los roles son fijos es algo que debería estar ya arrinconado en el pasado en muchas facetas de la vida cotidiana. La mujer puede ser la que en casa haga las reparaciones domésticas y el hombre el que planche y guise y ésto pasa cadas vez más o bien se hace público cada vez con más frecuencia.
Por lo que respecta a los hijos el artículo es tan claro como comprobable ya que dependerá de los valores y sentimientos que comunique el adulto la manera en que evolucionará el niño, independientemente si el adulto es hombre o mujer.
Hay madres que se levantan temprano, preparan el desayuno de los niños, les levantan, ayudan a vestirse, les llevan al colegio, les escuchan, les cuentan historias, les acercan al colegio, se van corriendo a la Universidad a sacarse una carrera con la que poder mantener mejor la economía doméstica y la satisfacción intelectual personal. Vuelven corriendo a casa, hacen la compra, la comida, lavan, limpian, estudian en mitad de la siesta, recogen los niños, juegan con ellos, pintan, les llevan a los museos para que aprendan cultura, les enseñan el mundo, les regañan, les miman, les quieren, les ayudan con los deberes, les ayudan a entender, a crecer, a desenvolverse con sus iguales, les preparan la cena, cenan juntos, hablan, ríen, se van a dormir con un cuento. Se queda la casa sola, la madre se queda en la estancia, recoge ropa, plancha, prepara el día siguiente, los apuntes, las clases de la Universidad, los recibos, los sueños, la casa está quieta y tranquila, los niños duermen, suena Casta Diva en el comedor, ella suspira, ella está sola, ella lee libros de pedagogía, de psicología, ella, estudia Magisterio, sueña con ser una buena profesora, sueña también que su esfuerzo por educar a sus hijos vaya en buen camino. Luego recuerda, que es una pena, que habiendo padres que tienen hijos tan maravillosos, ni si quiera les llamen para preguntarles qué tal les van sus pequeñas vidas. Ella está contenta, orgullosa, de levantar su pequeña casa, y de caminar de la mano de esos dos niños pequeños, que crecen a la par que ella. A veces, no sé de dónde saco fuerzas, puede que sean esos besos que me dan cada día, de cómo brillan sus ojitos cuando me miran, y de que la vida es un sueño si podemos sacar fuerzas para tirar hacia delante.
Precisamente para participar activamente en la crianza de nuestros hijos en igualdad (tan cacareada ultimamente) queremos la CUSTODIA COMPARTIDA AUTOMATICA, a menos que alguno de los padres no quiera hacerlo, o no pueda hacerse cargo de sus hijos, debiendo demostrarse esto ante la Ley...
Igualdad.....
muy buen articulo Miguel Angel, cada uno de nosotros opinamos según nuestras propias experiencias personales, un niño se puede criar perfectamente sin su padre o madre o sin ninguno de los dos, se puede "CRIAR" con sus abuelos, tios.......
pero ¿es lo mas apropiado para el? por mi experiencia personal (he crecido practicamente sin padre) un niño para crecer, educarse, tener una buena estabilidad emocional, etc, necesita las dos figuras, no entro en que los padres viva juntos o separados, eso es diferente en cada situación,
PERO SI SON NECESARIAS LAS DOS FIGURAS.
un saludo para todos.
Hola a todos/as, algunos ya tan habituales como el autor, y q tb me están enseñando mucho...alguno ya pensaba q iba a "desaparecer", pero he vuelto jeje...lo siento...
Creo, sin duda, q la del padre es una figura importante, pero al igual q la de la madre o la de cualquier adulto q se encargue del cuidado y la educación del niño/a. Y más vale una buena figura, q dos o varias lamentables… es mi opinión, aunque no sé hasta qué punto tengo autoridad moral para pronunciarme sobre este tema, cómo sobre tantos otros, ya q me considero una privilegiada en muchos aspectos de mi vida, y es relativamente fácil hablar sobre las carencias de los demás cuando a uno no le ha faltado nunca casi de nada… es como cuando hablamos sobre el hambre en el mundo aquellos q nunca la hemos padecido… en fin, haciendo esta salvedad q me parecía oportuno señalar, pues estos temas fácilmente hieren sensibilidades y susceptibilidades, tengo una opinión formada al respecto (aunque seguramente no terminada de formar, pues en la vida no dejamos de aprender y mi puerta siempre esta abierta a ese aprendizaje…)
Yo pienso q a la pregunta q titula hoy esta columna, respondería q NO. No creo q sea esencial la figura del padre entendida como no intercambiable. Y además, considero q es más fácil determinar unos parámetros y conclusiones respecto a cómo nos condiciona la genética (q según los estudios científicos, lo hace mucho más de lo q creíamos), q respecto a la educación, pues nuestra genética viene impuesta sin darnos la posibilidad de elegirla o modificarla (aunque actualmente esto tampoco es ya del todo cierto), mientras q en nuestra educación podemos participar y decidir hasta cierto punto.
Curiosamente, hoy estoy bastante de acuerdo con lo dice esta columna…creo q hay muchos estereotipos y creencias equivocadas o confusas respecto a este tema, y pienso q lo q los niños/as necesitan es tener cerca a alguien q los ame, q los ayude, q los escuche, q los oriente, q les enseñe más con su ejemplo q con sus palabras, q los reprenda cuando sea necesario (sin crueldad, pero con firmeza), y en definitiva, q contribuya de la mejor forma posible a construir las personas adultas q serán en el futuro...y eso puede hacerlo cualquier adulto, el padre, la madre (biológicos o no), los abuelos, tíos, tutores, etc... no es el parentesco lo q importa, sino el vínculo afectivo-emocional-educacional q se crea con el niño/a... yo tengo un sobrinito de 2 años q vive en mi casa, y si hay algo q veo en él constantemente es su necesidad, sí, los niños son inocencia, fragilidad, pero sobre todo, necesidad en estado puro, y eso es lo q necesitan, q alguien colme su gran necesidad…a cambio te dan la mayor felicidad y satisfacción q se puede experimentar, al comprobar como con tu ayuda va creciendo feliz ese pequeño ser humano…
Particularizando, en mi caso, la realidad ha ido derribando muchos de esos tópicos y creencias equivocadas q a veces tenemos casi inconscientemente...por mi experiencia, he podido comprobar q todo esto no es una cuestión de hombres o mujeres, sino de personas, y q cuando un comportamiento o conducta se repite mucho por una cuestión de cultura o educación, acabamos por pensar q es natural y eso nos lleva a sacar muchas conclusiones erróneas... me refiero, por ejemplo, a ese rol tradicional y cultural atribuído a los padres, como más autoritarios, fuertes, menos cariñosos y atentos, más distantes emocionalmente, etc… pura fachada muchas veces… con el tiempo y por mi propia experiencia, me he dado cuenta de q quizá los padres (hombres) aman de otra forma (por cultura o educación), pero no aman menos….a veces hace falta vivir o acercarse a situaciones difíciles q se salen de lo “habitual” para ver de verdad cómo es la gente, por ejemplo los padres…yo he tenido la oportunidad de ver a más de un padre dedicado a su hijo con una abnegación y un amor infinitos, en una situación complicada de enfermedad de su hijo, y esas fachadas a las q me refería antes se derrumban de un modo brusco, inmediato y revelador, casi entrañable, dejando al descubierto la verdadera naturaleza humana q nos iguala a todos mucho más de lo q pensamos…quizá las madres no necesitan de esas fachadas, y todo está mucho más al descubierto, a flor de piel, pero bien mirado eso es un alivio y una suerte más q una debilidad, pq cuando pienso y trato de imaginar lo mucho q deben pesar esas fachadas, esas cargas ocultas, me invade un enorme sentimiento de compasión hacia ellos, hacia esos hombres/padres… en fin, aunque como decía antes, es más una cuestión de personas q de hombres o mujeres…
Yo no tengo hijos, no sé si los tendré algún día, así q no puedo hablar como madre, pero sí como hija, y como tal, recuerdo un momento crucial en mi vida, cuando era ya adolescente y por fin entendí, tras muchas extrañas explicaciones de los adultos, cómo se creaba una vida humana y cómo venía al mundo… en ese momento, lo primero q me invadió fue un profundo sentimiento de felicidad y alegría, pq por fin comprendí q también había algo de papá en mí, aunque había nacido de mamá…con el paso del tiempo me he dado cuenta de q lo q hay de mi padre y de mi madre en mí biológicamente hablando, no es nada comparado con todo lo q me han dado desde q existo, y desde hace mucho, lo q menos me importa es ser su hija biológica, lo q más me interesa es el vínculo (afectivo-emocional-educacional…) indestructible q hemos ido estableciendo con el paso de los años… así q aprovecho esta ocasión como cualquier otra q tenga (pues no me cansaré nunca de repetirlo y todas las veces q lo diga me parecen insuficientes), para decirles a mis padres una y mil veces GRACIAS por tantas cosas, por tanto q no puedo expresarlo con palabras ni enumerarlo en una sola vida…pq sin duda, nunca podré querer a nadie como a ellos…
Espero q el Papa no lea esta columna, pq no le va a gustar mi opinión y sé q llevo una temporada q me estoy ganando a pulso q me excomulgue… pero precisamente por ser cristiana, soy amiga de Jesús, y quien es amigo de Jesús, es amigo de la Verdad, y la Verdad no es potestad exclusiva de nada ni de nadie, hay q salir a buscarla en infinidad de lugares, personas, situaciones, experiencias, viviencias…y no dejar de buscarla aún sabiendo q quizá nunca la encontremos…(espero q esto sirva de atenuante en mi defensa jeje…)
Por cierto, todo esto me trae a la mente una frase de Pitágoras:
"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres".
Un saludo a todos/as.
PD: Mis comentarios como siempre tan cortitos…a este paso voy a necesitar un blog para mí sola…jeje…
Sólo añadir una cosa más:
Natividad, yo sé de dónde sacas esas fuerzas... es la fuerza del amor y de la vida q se abren paso a pesar de todo y contra miles de obstáculos...
Un beso especial para ti Natividad, y para Ingri...por vuestros sinceros y emotivos comentarios, aunque no esté del todo de acuerdo con ellos, me ha gustado mucho leerlos...
Solo una observación Natividad Mus de Aliaga: Puede que me equivoque y no haya interpretado bien tu comentario, en ese caso te pido disculpas , pero dime no necesitas salir a trabajar para conseguir un salario remunerado para mantener tu pequeña familia?. Por lo que me ha parecido interpretar, dentro de su soledad te puedes permitir el lujo de ir a la universidad, que para una mujer con dos hijos que sacar adelante ya es todo un lujo. Conozco muchas mujeres que tienen que sacar adelante ellas solas a sus hijos levantándose a los cinco de la mañana para salir a trabajar. Cuando terminan por la noche su dura jornada laboral, no les queda ni tiempo ni ánimos para
saber si estan tristes o no, porque el cansancio puede con ellas. Si he interpretado bien tu comentario, tu eres toda una privilegiada dentro de la situación en la que te encuentras. Estas mujeres sacan sus fuerzas de su dignidad como personas, de sentirse libres después de romper con una relación de pareja desafortunada, de saberse independientes aunque eso conlleve trabajar largas horas por sueldos miserables. Soy asistente social y se muy bien por experiencia de lo que te hablo.
Tras diez años de hipoteca personal bajo la mirada de un maltratador en todas sus facetas posibles, ´de no saber moverse por tener las manos atadas diez años y la boca grapada bajo los insultos, amenazas y gritos, poder ir a la universidad es mi mejor regalo aparte de mis hijos. La economía, he aprendido a estirarla, a juntar dinero, pues estuve diez años estirando las migajas que me daban para hacer la compra, así que con la ayuda de mis padres, la vida me está permitiendo acceder a unos estudios, y a recuperarme de un grito callado, el de la inteligencia. Los veranos, las pagas extras, y cualquier dinero que se saca de trabajos pequeños, posibilitan lo que estoy haciendo. Me he levantado, y ya, no hay quien me pare, ni si quiera los gritos del pasado. Un saludo.
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