El fondo ético del asunto, repiten, cual cacatúas democráticas, era «la ingobernabilidad del municipio» o la arrogancia de algunos «señoritos» de su partido, y no la posible edificación de 5.000 viviendas en el Pinar de Lo Romero. Un esfuerzo encomiable, éste de amar al prójimo más que a uno mismo.
En El Campello sucedió lo mismo. Existía desgobierno, y otro prófugo, Rubio, lo arregló cediéndole la vara al PP sin cobrar ni un euro. Son buena gente estos inocentes anisakis, garrapatas de la cosa pública capaces de desertar de sus electores para favorecer al vecindario.




No sé por qué los partidos políticos no quieren acabar con el transfuguismo. Si de verdad se lo propusieran seguro que terminarían con esas ladillas.
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios