Una encuesta
Que nos hablen de otra cosa. Por ejemplo, del significado real de conceptos como la «coeducación». Dicen que si las mujeres y los hombres se sientan en la misma aula, leen los mismos libros, están recibiendo una educación igualitaria. No es cierto. El contenido mismo de la educación valida a los hombres de igual modo que invalida a las mujeres. El sesgo de la educación superior, incluyendo las llamadas ciencias, es blanco y macho, racista y sexista. Dejando a un lado banalidades como lo de juez y jueza, el hombre prevalece en la gramática a través de la cultura y los esfuerzos por revelar las profundas implicaciones de una gramática sexista, son rutinariamente ridiculizados por académicos y muchas académicas, ellos y muchas ellas. Así que, ¿por qué hablamos de acuerdo cuando queremos decir sexo? (O dominio, que viene a significar lo mismo).




Soy mujer y tengo 25 años por lo que pertenezco a una generación que, a la vez que da las gracias por los logros de mis antepasadas y coetáneas en materia de igualdad, ha de seguir luchando por los logros que disfrutarán mis hijas y su descendencia. Desde esta perspectiva, pienso que el hecho de centrar el debate de la igualdad en la gramática es absurdo, porque ya lo dijo Shakespeare: lo que se denomina rosa con otro nombre no sería lo mismo? Quiero decir que lo importante no es la designación de las actividades o empresas que abordemos las mujeres, sino que lo sean - abordadas - con las mismas oportunidades, responsabilidades y prestigio que lo son para los hombres, se sea juez, medico, ama de casa, albañil, camionero, profesora o literato.
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