Los municipales de Alicante paralizaron el lunes una obra del vasto solar de los números 10, 12 y 14 de la calle Virgen de Belén, con ventana a San Pascual, tras derrumbarse un esbelto arco de sillares del siglo xix que Patrimonio ordenó conservar, con comunicado a Urbanismo, pero que no figuraba protegido.
Ahora, todo el mundo se lava las manos y algún vecino dice que el arco, frágil pero apuntalado hasta entonces, se derribó de una simple patada, utensilio más primitivo que el pico o la Black and Decker, aunque responsables de la edificación comentaron que la arcada «se había caído» y que su empresa «sólo» se comprometió a preservar la fachada.
La verdad de este asunto se sabrá al concluir la investigación, aunque en el proyecto de la nueva finca (¿un hotel?, ¿viviendas?) el arco solariego puede que estorbara.
No quiero prejuzgar, pero entre las calles San Rafael y Santa Lucía también había otro arco del xix que se esfumó. Se ve que no están de moda.