Cada mañana, a eso de las siete, el suelo tiembla por el exceso de decibelios y mis huesos saltan de la cama para buscar un oasis de silencio en la ducha. Mientras me afeito, deseo que llegue la primavera y comience a sancionar el vehículo multamóvil con el que el Concello pretende atajar el exceso de ruido.
Apoyo sin ambages la represión de la Policía del sonido contra los excesos de obras, tráfico y marchosos sin bozal que ensordecen a una ciudadanía educada en el susurro. Creo firmemente en el multamóvil para fichar a los vecinos que tiren la basura fuera de hora o no recojan las deposiciones de sus mascotas. Pero, ¿será el multamóvil capaz de
convencer a mi vecino de que es mejor amanecer con sordina?




Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido. Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
Consulta los casos en los que 20minutos.es restringirá la posibilidad de dejar comentarios