The Karate Kid

The Karate Kid - Cartel
Título V.O.:
The karate Kid
Año de producción:
2010
Distribuidora:
Sony Pictures Releasing de España
Género:
Familiar
Clasificación:
No recomendada menores de 7 años
Estreno:
27 de agosto de 2010
Director:
Harald Zwart
Guión:
Christopher Murphey
Música:
James Horner
Fotografía:
Roger Pratt
Intérpretes:
Jackie Chan (Sr. Han), Harry Van Gorkum (Profesor de Música), Taraji P. Henson (Madre), Jaden Smith (Dre Parker), Tess Liu (Profesora de Historia)

Fotogramas de la película

Sinopsis

A sus 12 años, Dre tiene que dejar Detroit para trasladarse a China con su madre. Las diferencias culturales le separan de sus nuevos compañeros de clase, incluso de Mei Ying, la niña que le gusta. Esta especial relación que mantiene con Mei le trae problemas, sobre todo cuando Dre se encara con el matón de la escuela, un gran experto en kung-fu. Para aprender a defenderse, Dre pide ayuda a Mr. Han, el encargado de mantenimiento, que le enseñará al chico calma, madurez y artes marciales.

La moda de revisar clásicos de los 80 llega a una de las sagas juveniles más legendarias del cine. "Karate Kid" se estrenó en 1984 contando la historia de un joven que seguía las enseñanzas de un maestro de artes marciales para defenderse de las hostilidades de sus compañeros y conservar a su novia. Su éxito fue fulgurante, hasta el punto de filmarse dos entregas más y una versión femenina, "El nuevo Karate Kid", con Hilary Swank. El verano de 2010 nos trae un remake de la historia original, ambientada en los exóticos paisajes de China y dirigida por Harald Zwart (La Pantera Rosa 2).

Jaden Smith, hijo de Will Smith, encarrila su carrera de actor tras debutar con "En busca de la felicidad" dando vida al protagonista del filme, eso sí, algo más jovencito que su antecesor Karate Kid. Su maestro de kunf-fu en una versión tan contemporánea, no podía ser otro que Jackie Chan, experto en mezclar humor y artes marciales en títulos como "El Súper Canguro". Para completar el reparto principal está Taraji P. Henson, nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria por su trabajo en "El curioso caso de Benjamin Button".

Crítica

Que lance la primera piedra quien de entre los lectores fuese niño en los ochenta no añorara para sí un sensei existencial como el señor Miyagi.Karate Kidha traspasado el filtro del paso del tiempo instalada en la imaginación nostálgica de adultos que entonces eran niños exprimiendo la muy elemental pegada de sus contadas virtudes convirtiéndose en un clásico. No era una buena película, era previsible y plana, pero su militante "ochenterismo", la inolvidable y carismática composición del tutor universal de la autoayuda para mocosos por antonomasia, el difunto Pat Morita, y su elementalísima humanidad intergeneracional, explican una longevidad ya treintañera, o casi.

El nuevo "Karate Kid" es un clon tuneado de aquella, prescinde del japonismo (por aquel entonces nada manido) y se adentra en los códigos morales y espirituales de la cultura marcial de otro país con tradición marcial introspectiva: China. En verdad no debiera llamarse "Karate Kid" sino "Kung Fu Kid", y es que aflora aquí un entrañable manual filosófico de la santa paciencia como técnica de combate, desentrañando con gracia y ejemplar didactismo las claves de la milenaria técnica con el mismo salero, más o menos, con el que la película original ahondaba en la naturaleza misma de la cultura defensiva del karate desentrañando claves sintomáticas de la cultura nipona para todos los públicos.

Harald Zwartno inventa nada y se limita, sabiamente, a escarbar en los exitosos cimientos de la vieja fórmula. Remake literal con acento exótico transformado, "Karate Kid" no se aventura a separarse ni dos centímetros del filme matriz en lo esencial. Y es precisamente por esa impecable caligrafía de imitación que el show infantil sigue cayendo en gracia, por esa razón que la propuesta de Zwart es, también, un apreciable ejemplo de cine familiar, y una lección de ética maestro-alumno tan dinámica como discreta.

A Zwart no se le va la olla y, por consiguiente, a su película tampoco. No hay histrionismos de más ni necedades juveniles de serie que estropeen la elemental funcionalidad del invento. Hay cambios, por supuesto. Treinta años después Daniel San, un tirillas cuyo karate era más psicológico que físico no vendería igual. Al fin y al cabo le daban hasta en el DNI incluso en sus combates vencedores en espera del golpe maestro decisivo que invertía el pronóstico natural del combate frente a oponentes mucho más creíbles.

Jaden Smith es un atleta minúsculo, pero un atleta, y sus improbables destrezas, asumidas desde cero, son equivalentes a las de Chow Yun Fat enTigre y dragón. Todo es más hiperbólico y anfetaminado, como corresponde a los tiempos que corren, pero Jackie Chan es un digno heredero del mítico Pat Morita, y aunque la madre de su discípulo (la inaguantable, perdón, Taraji P. Henson) es una presencia permanentemente irritante, la película funciona donde debe, ni más arriba ni más abajo. O sea,Karate Kides honesta consigo misma y regala un par de horas de entretenimiento a la altura. Poco o nada más cabe exigir.

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