Mi nombre es Khan

Mi nombre es Khan - Cartel
Título V.O.:
My Name Is Khan
Año de producción:
2009
Distribuidora:
Hispanofoxfilm
Género:
Drama
Clasificación:
No recomendada menores de 7 años
Estreno:
28 de mayo de 2010
Director:
Karan Johar
Guión:
Shibani Bathija
Música:
Shankar Mahadevan
Fotografía:
Ravi K. Chandran
Intérpretes:
Shah Rukh Khan (Rizwan Khan), Jennifer Echols (Mama Jenny), Shane Harper (Tim), Kajol (Mandira), Christopher B. Duncan (Barack Obama), Carl Marino (Oficial Vaughn), Steffany Huckaby (Kathy Baker), Benny Nieves (Detective Garcia), Douglas Tait (Sniper), Harmony Blossom (Chica del Karma), Sonya Jehan (Hasina), Pallavi Sharda (Sajida Khan)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Rizwan Khan, un musulmán indio que padece el síndrome de Asperger, se enamora locamente de la bella Mandira, una madre soltera hindú que vive en San Francisco. Los atentados del 11-S sacuden Estados Unidos, provocando una oleada de odio y rechazo contra la población árabe. Khan es detenido, acusado de terrorismo por la conducta sospechosa que le provoca su enfermedad. Tras los traumas vividos, busca entrevistarse con el Presidente de Estados Unidos para limpiar su imagen y recuperar a su amada.

"Mi nombre es Khan y no soy terrorista". Así es como decide presentarse el protagonista de esta película, a raíz del choque frontal que surgió entre el Islam y el Mundo Occidental tras los atentados del 11-S. Esa dicotomía, y sus nefastas consecuencias para la convivencia cultural, sirvieron de inspiración para el guión, utilizando, eso sí, una dulce y dramática historia de amor como hilo conductor. Producida con capital indio y rodada en distintos escenarios de Estados Unidos y Bombay, "Mi nombre es Khan" ha sido dirigida por Karan Johar, responsable de títulos de Bollywood como "Sometimes Happiness, Sometimes Sorrow".

Los protagonistas del filme (Shahrukh Khan y Kajol) también son auténticas estrellas de Bollywood, llegando a compartir cartel a las órdenes del propio Johar en "Kuch Kuch Hota Hai". Él es un héroe urbano que intenta superar todas las dificultades en pos del amor y la compasión; ella, una belleza hindú que parece integrada en la sociedad occidental. Dos curiosidades más en cuanto al elenco: se precisaron centenares de extras para algunas escenas y el norteamericano Christopher B. Duncan fue el encargado de encarnar al mismísimo Barack Obama.

Crítica

Con el horterismo crónico y chillón de una película de Bollywood, sentimentalmente histriónica e histérica como una tv movie rosa, sobre desgarros de crónica de sucesos, "Mi nombre es Khan" proyecta el cine indio en la órbita del cine internacional a rebufo de "Rain Man", "Yo soy Sam" y "Forest Gump", poniendo en evidencia, como si hiciera falta, lo impúdicos que son en el subcontinente indio para plagiar emociones de cines ajenos y empaquetarlas como si fueran suyas, con música étnica de fondo y ramalazos de estética de catálogo de agencia de viajes. Karah Johar se toma muy en serio el melodrama; se trata de parir una película internacional, universal y que se pueda llorar a moco tendido en todas las lenguas. Lo que le sale, francamente, es indigno de exportación; no porque "Mi nombre es Kahn" no haga mella, que la hará, entre las plateas de pañuelo fácil, sino porque cinematográficamente la película desafina en pantalla grande, porque lo de la sala y la taquilla le queda grande.

En medio del ajo está la megaestrella Bollywood Shahrukh Khan, que caricaturiza la humanidad de un hombre noble con autismo limitándose a copiarle los tics a Dustin Hoffman ensayando cara de adorable cordero degollado. Él es el héroe de la función, y entre ríos de azúcar y pasteleo crónico ingrato de digerir se echa sobre los hombros la carga de toda la comunidad musulmana decente que sufre las consecuencias de la exclusión social globalizada de que son víctima por culpa de la reacción xenófoba visceral del mundo occidental sin hacer distingos entre buenos y malos musulmanes.

El humanismo conciliador de la cinta da grima hasta límites insospechados; su grotesca simplificación del quiste social, la mirada blanca y absolutamente ingenua a las relaciones del musulmán con el entorno después de la tragedia rozan el disparate las más de las veces. Johar, director, carga las tintas del melodrama hasta el límite de lo tolerable; su dramatismo interétnico es forzado, manipulador y simplón con nocturnidad alevosía. La película es una colección de arquetipo, una mirada plana y sin matices a la reintegración de los desahuciados, plagada de trucos narrativos innobles y de énfasis dramáticos no potables. Su buen corazón y su bienintencionada lección de ética, precocinada y premasticada, son de una ingenuidad verdaderamente notable. Y es que si hubiera de entregarse hoy el premio a la película más ñoña y sensiblera del año, "Mi nombre es Khan" tendría méritos de sobra para merecerlo.

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