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Nunca es tarde para enamorarse

- Título V.O. :
- Last chance Harvey
- Año de producción:
- 2008
- Distribuidora:
- Wide Pictures
- Género:
- Romántica
- Clasificación:
- Todos los públicos
- Estreno:
- 8 de mayo de 2009
- Director:
- Joel Hopkins
- Guión:
- Joel Hopkins
- Música:
- Dickon Hinchliffe
- Fotografía:
- John de Borman
- Intérpretes:
- Emma Thompson (Kate), Dustin Hoffman (Harvey Shine), Kathy Baker (Jean), Eileen Atkins (Maggie), James Brolin (Brian), Liane Balaban (Susan)
Sinopsis
Harvey es un tipo maduro a punto de perder su trabajo como músico publicitario. Su última oportunidad puede estar en una importante reunión, pero antes debe viajar a Londres para asistir a la boda de su hija. Cuando descubre que la novia ha optado por su padrastro para que la lleve al altar, Harvey se va con una gran desilusión, pero lo peor llega cuando pierde el vuelo y es despedido por teléfono. Refugiado en el bar del aeropuerto, el destino le une con Kate, una mujer sin suerte en el amor.
Después de debutar con una atrevida comedia llamada "Jump Tomorrow" y de ganar un Bafta en 2002, el cineasta Joel Hopkins escribe y dirige "Nunca es tarde para enamorarse". Como ya ocurrió en su anterior propuesta, el amor es el tema central de la historia, pero no es un amor perfecto entre personas perfectas, sino un amor casual entre personas maduras con problemas sociales y emocionales. El resultado final de la película tiene mucho que ver con la colaboración entre el realizador y los propios protagonistas, sobre todo de Emma Thompson, que recomendó a Dustin Hoffman para el papel de Harvey.
Hoffman regresa a las pantallas después de la infantil "Mr. Magorium y su tienda mágica", y lo hace en una película romántica que une su destino con el de Emma Thompson (Retorno a Brideshead). Ambos fueron nominados a los Globos de Oro por sus personajes. No es la primera vez que vemos a estos dos grandes actores juntos en pantalla, ya que en 2006 compartieron cartel en "Más extraño que la ficción". Entre los secundarios de "Nunca es tarde para enamorarse" destacamos a Eileen Atkins (El atardecer), Kathy Baker (Conociendo a Jane Austen), Richard Schiff (Ray) y James Brolin (La sombra del cazador).
Crítica
El otoño es una estación tan propicia para el amor como cualquier otra. Nunca es tarde si la dicha es buena, las emociones no saben de edades y siempre hay un clavo ardiendo al que agarrarse antes de renunciar al fuego de la pasión amorosa. De todo eso va "Nunca es tarde para enamorarse". En el nada imaginativo título en castellano se esconde la sinopsis de la película. Hombre y mujer maduros, de vuelta de casi todos, reñidos con la felicidad, anclados en la rutina y en la inercia de la cuesta abajo se conocen casualmente gracias al destino o a su hermano, intiman, charlan, se compenetran, se entienden y descubren que quieren y saben amarse. La propuesta de Joel Hopkins presume de dos virtudes: Emma Thompson y Dustin Hoffman. Su arrollador talento lo inunda todo, su complicidad, la química a borbotones fabrica la ilusión de que "Nunca es tarde para enamorarse" es una buena película.
No lo es. Tampoco es mala. Se mira con agrado, se sucumbe a su razonable ternurismo y a su filosofía romántica contagiosa, de amor de ése que circula por el aire y te atrapa a la que te descuidas. Hopkins no se anda con rodeos, de lo que se trata es de emular viejas batallas sentimentales de madurez, en la estela de "Los puentes de Madison" pero con el ingrediente accidental, viajero e intercultural que sistematizaba un clásico del romanticismo moderno como es "Antes del amanecer". Todo es extremadamente previsible a lo largo y ancho de los 92 minutos que dura la aventura emocional de los dos tardíos visitantes del gran amor. Hopkins no arriesga nada, no huye del patrón ni del modelo. Quiere agradar con las cartas marcadas, y seguramente lo consigue. Su película combina secuencias de hondo calado sentimental, destellos de drama romántico bien cocinado, con otras terroríficamente monocromas y acartonadas.
Cine que se mira con condescendencia seducido por el hechizo prefabricado de un affair de manual. Pero, insistimos, a veces parece otra cosa gracias al memorable vis a vis que se traen los dos majestuosos actores que la sostienen. Los matices y la intensidad la aportan ellos. El guión sólo los arropa entre subidas y bajadas vertiginosas de tono y ritmo. Da igual, honestamente. Thompson y Hoffman valen de sobra el precio de la entrada, a pesar de que sin ellos "Nunca es tarde para enamorarse" sería un simulacro de telefilme.
Películas más valoradas: Romántica
- Cuento de Otoño (1998)
- La reina de África (1951)
- Tú y yo (1957)
- Rebeca (1940)
- Shakespeare enamorado (1998)




Se deja ver esta comedia romántica. No se me hizo larga y yo a estas alturas me conformo con eso. Me resultó curioso la alta edad media del público que había en la sala, parece que es un filón por explotar esto de hacer cine para maduritos.
Yo...eh...um...hombre...lluvia...um
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