Gran Torino

Gran Torino - Cartel
Título V.O.:
Gran Torino
Año de producción:
2008
Distribuidora:
Warner Bros. Pictures International Spain
Género:
Drama
Clasificación:
No recomendada menores de 12 años
Estreno:
6 de marzo de 2009
Director:
Clint Eastwood
Guión:
Nick Schenk
Música:
Kyle Eastwood, Michael Stevens
Fotografía:
Tom Stern
Intérpretes:
Clint Eastwood (Walt Kowalski), Brian Haley (Mitch), Brian Howe (Steve), Geraldine Hughes (Karen), Christopher Carley (padre Janovich), Bee Vang (Thao), Ahney Her (Sue)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Walt Kowalski es un veterano de la Guerra de Corea, racista y resentido, que vive encerrado en su mundo desde que enviudó. Sus vecinos de siempre han muerto o se han mudado, siendo sustituidos por inmigrantes latinos, afroamericanos y asiáticos. Las pandillas callejeras presionan a Thao, un joven de origen oriental, para que robe el Gran Torino de Walt, pero el viejo lo impide. En agradecimiento, la madre de Thao manda a su hijo a trabajar para Kowalski y juntos intentarán arreglar el barrio.

Hacía mucho tiempo que no veíamos a Clint Eastwood en su faceta actoral, concretamente desde que en 2004 triunfara en los Oscar dirigiendo y co-protagonizando "Million Dollar Baby". Han pasado los años, pero también los éxitos de Eastwood como realizador, primero con "Banderas de nuestros padres", después con "Cartas desde Iwo Jima" y más recientemente con "El intercambio". "Gran Torino" es un drama que reflexiona sobre el racismo y la necesidad de convivir con nuevas realidades sociales, todo ello en el contexto de un barrio norteamericano donde las armas llevan la voz cantante. El título de la película hace referencia al mítico coche de su protagonista, pero también a su carácter anclado en el pasado.

Hay quien dice que, gracias a "Gran Torino", Clint Eastwood ha vuelto al papel de tipo duro e implacable de sus inicios de carrera (véase "Harry el sucio"). Él mismo reconoce que decidió interpretarlo porque le gustó el guión y se ajustaba a su edad. Le acompañan Christopher Carley (Leones por corderos), Geraldine Hughes (Rocky Balboa) y Brian Haley (Pearl Harbor), entre otros. Destaca la actuación de dos debutantes, Bee Vang, como el joven Thao, y Ahney Her, dando vida a su madre.

Crítica

Los años no pasan en balde, ni para Eastwood ni para el cine USA. William Munny y Harry Callahan son dinosaurios, sus expeditivo y desmesurado culto a la cultura del ojo por ojo es una reliquia en el contexto de una América que trauma después de trauma aprendió a convivir con sus propios fantasmas. Hace dos décadas Watl Kowalski, perro rabioso, majadero impenitente, gruñón y reaccionario, habría seguido los pasos de aquellos, pero el tiempo pasa y las pasiones se atemperan. En Walt Kowalski se reencuentran después de tantos años el William Munny de "Sin perdón", el Harry Callahan de la serie "Harry el sucio" o el Thomas Highway de "El sargento de hierro " entre otros ilustres duros, reaccionarias alimañas del arquetipo Eastwoodiano de toda la vida.

Lo fascinante de esta improvisada reunión de viejas glorias es que reencarnados en la figura escorbútica de Walt Kowalski delatan hasta qué punto Eastwood evoluciona sobre las cenizas de su propio cine y se resiste a atascarse en la mirada nostálgica del pasado. "Gran Torino" es cine Eastwood cien por cien, en sus disquisiciones otoñales acerca de la violencia, la venganza y la justicia paralela, si bien Kowalski, tan hijo de mala madre como sus antepasados, es un hombre del siglo XXI, desbordado por el interculturalismo, acorralado por los otros y empujado a las malas a evolucionar y a redimirse en el esfuerzo de encajar las interferencias del mundo que le rodea y que ya no acierta a comprender. Pero además Eastwood sigue focalizando sus fuerzas en reflexiones añejas: la fe, la familia y el conflicto atávico entre individuo y sociedad, a través del enésimo outsider marginal que mira el mundo desde la barrera sin implicarse, con recelos y hostil por principio hacia el prójimo, y se reencuentra consu viejo yo y casi sin querer, en mitad de una película de transición, vuelve a descolgarse con una obra de madurez grandiosa, con una película que susurra mucho más de lo que la miga cómico-dramática sugieren.

En un tono vacío de demagogia y de solemnes discursos moralistas, el maestro radiografía desde una miniatura aparentemente menor, la columna vertebral de la América descuartizada del siglo XXI, la mutación irreversible de la identidad nacional, la muerte del americanismo terco que inmortalizaron en el pasado algunas de sus películas, la transformación del paisaje humano de un país a costa de la demolición de las raíces, del olvido (encarnado en el chasis reluciente del viejo Gran Torino del 72) de una cierta manera de entender América.

Kowalski es un estadounidense que se viste por los pies, que en realidad no es tal. Los ´amarillos´ de ahora son los polacos de entonces (y polacas son las raíces europeas del protagonista). Eastwood se esmera en integrar al doberman Kowalski en ese nuevo entorno, obligándolo a las bravas a asumir los irreversibles cambios, de la misma manera que otros lo hicieron antes que él. Se exhibe así el director de "Un mundo perfecto" en la excelencia de una madurez pletórica, pilotando con habilidad inaudita una película divertida y entrañable, que lo reivindica, como si hiciera falta, como el majestuoso actor en que el tiempo lo ha convertido (incomprensible su ausencia entre los candidatos al Oscar).

"Gran Torino" es cine de ése que gana con segundos, terceros y sucesivos visionados, que se revela inesperadamente complejo a la larga, con la perspectiva de una lectura atenta entre líneas mientras sus imágenes crecen desglosadas en el contexto de una mirada retrospectiva a la filmografía vieja y nueva del maestro. En suma, que dista de ser la película menor que algunos saludan, más bien se trata del lúcido final de un viaje, un brillante cierre de paréntesis y un epílogo nada frívolo a la intrahistoria de una filmografía monumental.

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