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La boda de mi novia

- Título V.O. :
- Made of honor
- Año de producción:
- 2008
- Distribuidora:
- Sony Pictures Releasing de España
- Género:
- Comedia
- Clasificación:
- No recomendada menores de 7 años
- Estreno:
- 30 de mayo de 2008
- Director:
- Paul Weiland
- Guión:
- Deborah Kaplan, Harry Elfont, Adam Sztykiel
- Música:
- Rupert Gregson-Williams
- Fotografía:
- Tony Pierce-Roberts
- Intérpretes:
- Sydney Pollack, Kathleen Quinlan (Joan), Kevin McKidd (Colin), Patrick Dempsey (Tom), Michelle Monaghan (Hannah)
Sinopsis
A pesar de ser un hombre de éxito, Tom sólo tiene una cosa clara en la vida: su gran amistad con Hannah. Pero cuando Hannah se marcha a Escocia en un viaje de negocios, Tom se da cuenta de que la echa de menos, y lo que es peor, que está enamorado de ella. Decidido a afrontar sus sentimientos, planea una petición de mano al regreso de su amada, pero Hannah se ha prometido con un escocés. Tom aceptará a regañadientes ser la peculiar "dama de honor" de su amiga para conquistarla e impedir su boda.
Con detalles que recuerdan a "La boda de mi mejor amigo", "La boda de mi novia" es una comedia romántica que trata sobre esa vieja idea de que nunca descubres al amor de tu vida hasta que estás a punto de perderlo. Su director, el británico Paul Weiland, había dirigido títulos como "Por amor a Rosana" y "Sixty Six", pero su gran carta de presentación fue la realización de varios de los capítulos de la serie de televisión "Mr. Bean". La estética de la película está muy en la línea del romanticismo urbano tan de moda en el cine, aunque buena parte de la acción transcurre en Escocia.
El nuevo galán de Hollywood, Patrick Dempsey, es el encargado de dar vida al seductor protagonista. La fama de Dempsey está precedida por su papel en la televisiva "Anatomía de Grey" y en la azucarada "Encantada", pero también ha intervenido en proyectos dramáticos, como "Diarios de la calle". Su amiga y amada en la ficción es Michelle Monaghan, una de las actrices del momento gracias a "Adiós, pequeña adiós" o "Matrimonio convulsivo". Además del tercero en discordia, Kevin McKidd (La última legión), destacan el recientemente fallecido Sydney Pollack (actor de "Michael Clayton" y director de "Memorias de África") y Kathleen Quinlan (Las colinas tienen ojos).
Crítica
"Anatomía de Grey" y el cine. Katherine Heigl y Patrick Dempsey. Tanto monta, monta tanto. La una de casorio en casorio, dama de honor vocacional, cambiando vestidos y cegata perdida, incapaz de ver que el hombre de su vida es el otro, ése, sí, en el que no se fija. El otro, lerdo él, alérgico al compromiso, peterpan sin dos dedos de frente que nada quiere saber de las bodas ni del amor hasta que su mejor amiga decide pasar por el altar y él entiende, le habrá aconsejado la Heigl, que es la mujer de su vida. Tanto la quiere incluso que también él, como la otra, agárrense, se aviene a ejercer de dama de honor en la condenada boda. Es el destino cruzado de dos estrellas en ciernes en la edad dorada de la pequeña pantalla, de dos intrusos de la caja boba que, como tales, por guapos de la muerte y por televisivos, arrastran al personal a las salas con una eficiencia que últimamente ya quisieran Tom Cruise, Nicole Kidman o Julia Roberts.
Los dos, Dempsey y Heigl, se casaron con la audiencia desde un discreto y prometedor segundo plano en "Encantada" y "Lío embarazoso" respectivamente. Los dos han cuajado en la meca al punto de ser testados, no sin éxito, como superestrellas sin poste que les haga sombra en sendas comedias románticas, nupciales, pasteleras, iguales e intercambiables. "27 vestidos" y "La boda de mi novia" se cuecen empujadas por idéntica inercia, como atontadas y ensimismadas, dejándose llevar por el carisma/sex appeal de sus dos boyantes productos ´telecinevisivos´. Heigl se graduaba con sobresaliente pasando por encima de un guión abyecto, Dempsey anda algo menos espabilado, pero su examen de ingreso merece un rotundo notable, por ser capaz, como su colega catódica del Seattle Grace Hospital, de defender lo indefendible, de decorarcon gracia y fotogenia ejemplar un pastiche romántico rácano y perezoso, caramelesco al límite de lo tolerable.
Película fatigosa y obstinadamente estándar, comedia Starbuck´s ternurista, plastificada, envasada al vacío, recalentada y servida en plato a medio lavar, "La boda de mi novia" molesta de puro predecible, irrita cuando se cree brillante confundiendo la orientación de los roles tradicionales del arquetipo sexual de las bodas, empalaga cuando dispara munición musical videoclipera para cebar los extremos más sensibleros de la trama y, en última instancia, aburre por circular siempre por la ruta señalizada renunciando de salida y sin pudor, manda narices, a agitar la curiosidad y/o incertidumbre del sufrido espectador.
Quien no ame con locura al hermoso Dempsey, o babee con la contagiosa y sensual naturalidad de Michelle Monagham está aquí fuera del tiesto. Ni las bucólicas estampas-postales de los Highlands escoceses enmiendan la plana. Movidas sentimentales de este pelaje todos los días en sitcoms o seriales televisivos con barniz romántico. Es lo que tiene querer luchar con las mismas armas del enemigo. Se empieza con los actores, se sigue con los guiones y se termina con una colosal crisis de identidad. ¿Cine o televisión? Tanto monta, monta tanto.
Películas más valoradas: Comedia
- Como la vida misma (2010) (2010)
- Don Mendo Rock ¿La Venganza? (2010)
- In the mix (2005)
- Buena vida-Delivery (2004)
- Buenos días (1959)
Películas más valoradas de Paul Weiland




sabeis como puedo saber la musica que han puesto en la peli
Floja, divertida a veces, muy lenta otras, seguro que existen otras opciones para ver.
ESPERABA MUCHISIMO MAS DE ESTA PELICULA. LO TENIA TODO, REPARTO, GUION, ETC. PERO ME HA DECEPCIONADO ES MUY FLOJITA, ECHAS DE MENOS LA INTENSIDAD EN LA ACTUACION DE LOS ACTORES, LA COMPLICIDAD. ES COMPARABLE CON "NOVIA A LA FUGA", O SEA UN AUTENTICO COÑAZO QUE SOLO INTENTA APROVECHARSE DEL TIRÓN DEL ACTOR DE MODA. DEBERIA HABERLE SACADO MAS PARTIDO.
No me decepcionó porque era lo que esperaba; lo cual quiere decir que no esperaba mucho.
Refleja el arquetipo de la vida disipada y lujosa de los ¿neoyorquinos? que en ocasiones vemos en Friends, que parecen no saber lo que es una sartén ni hacerse la comida en casa. Todos son guapos, guapísimos y responden a estereotipos predecibles. El cansancio máximo en mi caso llega cuando aparece el escocés y los consabidos estereotipos sobre Europa tan ridículos. El escocés es fuerte, tradicional, tiene destilerías de whisky, toca la gaita y vive en un castillo..jajaja
Y a pesar de ser una bellísima persona, el que se lleva a la chica es el casanova tontorrón de turno, pesado hasta la náusea con sus normas y sus jueguecitos bobos, que sólo le sigue esa amiga que se merece un premio a la paciencia.
En fin, quería ir a despejarme al cine, a no pensar si lo queremos decir así, y me encontré frente a una comedia bobalicona de guapos que van a un país extranjero de barbudos gordos, que no saben ni lo que es el baloncesto...jajajaja
De acuerdo con la crítica anterior. Para mí la película no ofrece nada que no se pueda ver en otro lado. Tal vez los paisajes escoceses. Lo que me preocupa es la sensación secundaria que transmite detrás del supuesto amor. Un bala perdida con cara de inocente pero que no tiene ningún complejo en tratar a las mujeres como escoria hasta el punto de destrozar una boda por su egoismo personal. Una tía que no sabe ni lo que quiere y tan superficial que está a punto de casarse con alguien por puro capricho, pero que está "enamorada" del sinverguënza. Luego está el tipo simplón que gana en todas las facetas de la vida al sinverguënza, de forma que este último sólo busca vencer jugando suciamente. La moraleja: los cabrones y las zorras son gente "guay" y ejemplos a imitar, mientras que las personas de honor, trabajadoras y sensatas son unos perdedores y no me merecen sino que se rían de ellas.
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