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Pozos de ambición (There will be blood)

- Título V.O. :
- There will be blood
- Año de producción:
- 2007
- Distribuidora:
- Walt Disney
- Género:
- Drama
- Clasificación:
- No recomendada menores de 13 años
- Estreno:
- 15 de febrero de 2008
- Director:
- Paul Thomas Anderson
- Guión:
- Paul Thomas Anderson
- Música:
- Jonny Greenwood
- Fotografía:
- Robert Elswit
- Intérpretes:
- Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview), Kevin J. O´Connor (Henry Brands), Ciarán Hinds (Fletcher), Paul Dano (Paul Sunday/Eli Sunday), Dillon Freasier (H.W.Plainview)
Sinopsis
Daniel Plainview, un minero que ha criado a su hijo en el umbral de la pobreza, recibe un soplo sobre la existencia de un mar de petróleo en el pueblecito de Little Boston. Una vez allí, encuentran la oposición de Eli Sunday, el carismático pastor de la Iglesia Pentecostalista, pero las ganancias del petróleo no cesan y Daniel se va convirtiendo en un magnate de los negocios. Cuando el dinero y el poder colmen a Plainview, éste no dudará en sacrificar sus valores humanos en favor de la ambición.
Nominada a 8 Oscar entre ellos, mejor película, mejor guión adaptado, mejor director (Paul Thomas Anderson) y mejor actor (Daniel Day-Lewis), "Pozos de ambición" es una historia dramática ambientada en el boom del petróleo que sacudió California a principios del siglo XX. Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Magnolia) es un consumado especialista en rodar historias en el Oeste, explorando en esta ocasión aspectos muy diferentes a los que nos tiene acostumbrados: la familia, el poder, la épica?La película bebe de muchas fuentes, siendo una de ellas y quizá la más importante, la novela "Oil!" (1927) de Upton Sinclair. También hay influencias de "El lado oscuro de la fortuna" de Margaret Leslie Davis y de la investigación histórica del director, que se inspiró en fotografías de la época para recrear el ambiente.
El protagonista es Daniel Day-Lewis, que aspira a su segundo Oscar después de "Mi pie izquierdo" y de las nominaciones por "En el nombre del padre" y "Gangs of New York". Paul Dano, uno de los protagonistas más jóvenes de la oscarizada "Pequeña Miss Sunshine", da vida al pastor Eli Sunday. El hijo de Plainview está interpretado en sus distintas etapas por el niño Dillon Freasier y el debutante Russell Harvard.
Crítica
Paul Thomas Anderson es de los contados cineastas estadounidenses que, trabajando al abrigo de los estudios, tiene la última palabra sobre el ´final cut´. Es un cineasta de los 70 en el siglo XXI que se nutre de los estímulos formales de los abanderados de aquella década prodigiosa para reinventarlos tal cual hicieron sus modelos entonces con el bagaje de la generación precedente. Dijo el director de "Boggie Nights" en 1999, después de la clamorosa acogida de "Magnolia" que nunca volvería a hacer una película tan buena como aquélla, que su cine había tocado techo. Pues bien, el error de cálculo fue grueso. Se equivocó de pleno. Quien quiera ver en "There Will Be Blood", efluvios de "Ciudadano Kane" (por aquello de que el despreciable Daniel Plainview también tiene Xanadú en el que rumiar su asquerosa soledad) o de "Gigante" (por aquello de las pasiones desatadas en torno al flujo industrial del oro negro) los verá y no sin buenos argumentos. Pero la última propuesta de Anderson, por tamaño,mimbres, potencia y entidad pertenece más al núcleo de películas enormes del que se alimentan otras películas con buen gusto, que de aquel otro de películas de conjuntos y subconjuntos definidas en torno al culto a tal o cual enseña.
Puntuadas por el angustioso (y admirable) score de Johnny Greenwood, las imágenes indómitas, magnéticas de "There Will Be Blood" se entretejen para generar los destellos, como sucede con toda obra maestra que se precie, de una mitología propia, credenciales éticas y estéticas de naturaleza genuina enmascaradas bajo el esmalte de una filiación clásica, de una relectura, que no es tal, de la caligrafía ancestral del gran cine americano. La película de Anderson es, bien al contrario, una hoja de ruta que ilustra las pautas de una utópica regeneración de la vieja narrativa audiovisual norteamericana alrededor de un nuevo horizonte de modernidad clasicista hasta la médula ósea. Inmensa en contenido y continente, abrumadora en su talante operístico cuasi bíblico, "There Will Be Blood" es la crónica áspera y colérica de un hombre que gana el mundo para perder su alma, de un sujeto infame y deshumanizado cuya humanidad extraviada yace bajo mares de oro negro mermada ulteriormente por la colisión brutal entre el canibalismo petrolífero y el religioso. Dios (el que adulteran los hombres para justificar ambiciones bastardas, digo) y dinero devorándose y retroalimentándose mutuamente en un retablo sublime de una cierta deriva del capitalismo salvaje que precedió al crack del 29 que, evidentemente, tolera múltiples lecturas contemporáneas.
Anderson, quirúrgico como nunca antes, describe un itinerario de oprobio e indignidad, la del hombre borracho de poder e infectado de ambición sin límite que arranca su demencial odisea de degradación manchado de negro y termina cambiando el negro por el rojo. Al final "There Will Be Blood" es la visceral instantánea de una metamorfosis trágica, la del emprendedor en caníbal, la del animal en monstruo. Un viaje infecto a la oscuridad más oscura del alma humana, esencia de una de las mejores películas norteamericanas de la última década, que no es sino el resultado del feliz encontronazo entre el mejor director de su generación, Anderson, y el mejor actor de la suya, un Daniel Day-Lewis superlativo, que esculpe una de las mejores interpretaciones masculinas del cine angloparlante vistas en una pantalla de cine en una ingente pila de años. Su patética confesión de negruras en el alma, de rodillas, dignidad tocada de muerte, llorando por dentro (en el único gesto de humanidad que Anderson le consiente en 150 minutos de metraje) su miserable condición de horrendo padre gritando "¡Abandoné a mi hijo!" hasta que las palabras se gastan, tienen el eco de las secuencias para la historia. Conclusión de lo expuesto hasta ahora en tres palabras bien gráficas: una obra magna, se mire por donde se mire.
Películas más valoradas: Drama
- Cisne negro (2010)
- Film socialisme (2010)
- Mentiras piadosas (2008)
- El discípulo (Jesús, la historia no revelada) (2010)
- Un profeta (2009)
Películas más valoradas de Paul Thomas Anderson
- Pozos de ambición (There will be blood) (2007)
- Magnolia (1999)
- Punch-Drunk Love (2002)
- Boogie Nights (1997)
- Sydney (1997)






para mi esta pelicula ..es una de las mas espectaculares que he visto..y pensar que antes de verla no conocia a daniel day lewis....pero despues de que he visto esta pelicula..fuiy rente y compre al menos casi todas sus peliculas..por que su actuacion es simplemente divina...no creo que ningun otro actor pueda actuar de esta forma que el lo hizo...ahora conozco a daniel muy bien....y de hecho en muy poco tiempo se convirtio en mi actor favorito de todos los tiempos.
Genial! Salí sorprendida del cine de lo bien contada que esta la historia. Además, ni que decir, Daniel Day Lewis, otra vez, es un 10.
He de reconocer que la interpretación de Daniel Day Lewis fue impresionante, pero fue lo único bueno de la película. Es un film muy pesado, demasiado largo, aburre a los espectadores. Y qué decir de la banda sonora, que no encajaba para nada en ese tipo de película.
QUIEN COÑO HA TRADUCIDO EL TITULO DE ESTA PUTA PELI? THERE WILL BE BLOOD SIGNIFICA "HABRA SANGRE" NO POZOS DE AMBICIÓN , LOQUE ES LA PELICULA ES UNPOZO DE MIERDA ESO SI
Mucho ruido y pocas nueces.
Una mierda
Una película coñazo, coñazo, por la lentitud, y por el trama, no vale para nada
es sorprendente ver tanto cine creado
De lo peor que se ha parido en años y plasmado al celuloide. Larga, mal narrada, pretenciosa, y con una sobreactuación histérica del protagonista. Horas para narrar el vacío.
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