Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet - Cartel
Título V.O.:
Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street
Año de producción:
2007
Distribuidora:
Warner Bros
Género:
Thriller
Clasificación:
No recomendada menores de 13 años
Estreno:
15 de febrero de 2008
Director:
Tim Burton
Guión:
John Logan, Stephen Sondheim
Música:
Stephen Sondheim
Fotografía:
John Logan
Intérpretes:
Alan Rickman (Juez Turpin), Johnny Depp (Sweeney Todd), Helena Bonham Carter (Mrs. Lovett), Sacha Baron Cohen (señor Adolfo Pirelli), Jayne Wisener (Johanna), Laura Michelle Kelly (mujer mendigo), Ed Sanders (Tobias Ragg), Anthony Stewart Head (fantasma)

Fotogramas de la película

Sinopsis

El barbero Benjamin Barker ha estado encarcelado por un delito que no había cometido. Ahora ha regresado a Londres bajo la apariencia del siniestro Sweeney Todd para vengarse del hombre que le arruinó la vida, el juez Turpin, y recuperar a su familia, pero pronto descubre que su mujer se ha suicidado y que Turpin se ha quedado con su hija. Obsesionado con la venganza, Barker matará a los que le amenacen, sirviendo su cadáver como picadillo de las empanadillas de la Sra. Lovett, su fiel cómplice.

Cuenta la leyenda que en el Londres del siglo XIX había un vengativo barbero que sumó 160 asesinatos, cortando la garganta a sus clientes. Sin embargo, parece ser que el personaje de Sweeney Todd está más cercano de la creación literaria que de Jack el Destripador, apareciendo primero en un relato titulado "The String Of Pearls: A Romance" y posteriormente en el famoso musical de Stephen Sondheim, "Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street" (1979). Tim Burton despliega de nuevo el universo gótico de películas como "Sleepy Hollow", "Ed Wood" o la animada "La novia cadáver", para hablar de venganza, amor y emoción. La película conserva la partitura original del musical, añadiendo una estilizada escenografía y un recurso cromático que borra los colores en pantalla, salvo el rojo de la sangre.

Es la sexta película del tándem Tim Burton - Johnny Depp después de "Eduardo manostijeras" o "Charlie y la fábrica de chocolate". Depp era el único capaz de dar vida a Sweeney Todd, con actitudes musicales incluidas, siendo nominado al Oscar como mejor actor. Su enamorada cómplice es Helena Bonham Carter, esposa de Burton y habitual de sus títulos (El planeta de los simios). Completan el reparto Sacha Baron Cohen (Borat), Alan Rickman (Love Actually) y los debutantes Jayne Wisener y Jamie Campbell Bower.

Crítica

Bajo el aura de un retablo posvictoriano hipertrófico e hiperbólico, el debut en las arenas del musical de Tim Burton transcurre desde la mecánica de un juego de espejos, en el que se despliegan los atrezos, los pictóricos horizontes del Londres lúgubre y sombrío de una cierta literatura decimonónica. Un Londres coreografiado desde la pantalla plana de un teatro de sombras chinescas, fabulesco, negro como negras son las añejas leyendas urbanas de la urbe, avivadas por el romanticismo vil del boca a oreja en unos bajos fondos de luces mortecinas y noches de impenetrable espesura. Burton se sabe en una encrucijada estética. El prestigio que precede al musical de Sondheim, la existencia de una idea preconcebida acerca de la poesía de tinieblas forjada por una superposición de memorables representaciones en escenarios de medio mundo, exigía que su "Sweeney Todd" discurriera por los pasillos de una bacanal de esteticismo gótico, a la altura del prestigio del personaje, que acertara a la hora de encontrar los matices del negro, para reubicar la oscuridad tremebunda del texto de Sondheim en una negritud más intensa si cabe, más explícita, más exuberante y, por consiguiente a la fenomenal altura del imaginario pesadillesco de el director de "Ed Wood".

En ese punto radica el éxito de la propuesta, en la exploración estética del mito desde una óptica inédita de tinieblas, la contextualización del drama cantado en torno a una puesta en escena de texturas materiales referidas a un cierto ideal de representación teatralizada pero, y he ahí la paradoja fascinante, limpiamente cinematográfica. Pues bien, Burton consigue esculpir un cine de facciones teatreras, que remite no a un modelo de representación de teatro filmado (en la línea del noventa y cinco por ciento largo de musicales cinematográficos de nuevo cuño), sino a los ecos de un teatro de máscaras, carnavalesco que desvirtúa la realidad para citarla, para referirse a ella. "Sweeney Todd" construye su identidad fabulesca, y operística, cantando al amor y a la muerte, a la venganza, al significado del perdón, a las deformidades del amor paterno filial exacerbado. Una tragedia gigantesca esculpida a ritmo de teatro lírico acerca de un hombre capaz de vender su alma al diablo con tal de obtener la miel de un acto de venganza.

Burton se encuentra en el universo de Sodheim como Pedro por su casa, dando forma a su proyecto estético más ambicioso. No está acostumbrado el genial cineasta norteamericano a bregar con material ajeno, a servirse del imaginario de otros para nutrir el suyo propio, por eso "Sweeney Todd" tiene valor doble, porque pone sobre la mesa la capacidad del director de reelaborar y metabolizar material ajeno para reestructurarlo y desubicarlo de su contexto original. Es ésta una película burtoniana hasta la médula ósea, tan audaz en términos de puesta en escena que remite a las obras cumbre de su fecunda filmografía. Probablemente la mejor de sus películas desde "Sleepy Hollow", la adaptación del musical de Sondheim es obra de madurez de un virtuoso, de un poeta del horror que vierte ríos de sangre con esmerado sentido de la estética en un éxtasis de liturgia mortuoria. Nunca tanta sangre lució tan hermosa como luce en la última película de Burton, romántico fúnebre incurable, lóbrego fabricante de entelequias, que arranca de Johnny Depp una de sus interpretaciones más intensas y logradas, que remueve las entrañas desde las tripas con un vendaval de hemoglobina que, he ahí la naturaleza de la magia, conmociona y toca fibra, con o sin canciones, siendo o no amante o simpatizante del musical. "Sweeney Todd" es cine grande independientemente del color de los ropajes que la visten.

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